LA GRAZIA: LA BELLEZA DE LA DUDA (Italia, 2025. Dir. Paolo Sorrentino).
Cuando el presidente De Santis (Toni Servillo) se enfrenta a los dilemas que sólo él puede resolver firmando o no unas iniciativas de ley cruciales para su nación, tiene que recurrir a la reflexión más profunda y a poner en práctica todo el severo sistema axiológico de un hombre, que ha sido juez durante toda su vida, y que sólo busca la verdad…
Estrenada nada menos que en la 82a. Muestra Internacional de Arte Cinematográfico de Venecia esta es otra joya de Sorrentino. Allí Servillo fue galardonado como Mejor Actor.
Estrenada nada menos que en la 82a. Muestra Internacional de Arte Cinematográfico de Venecia esta es otra joya de Sorrentino. Allí Servillo fue galardonado como Mejor Actor.
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| LA GRAZIA De una fuerte personalidad Toni Servillo es uno de los mejores actores del mundo. © Fremantle/ The Apartment Pictures/ Número 10/ Piper Film/ Warner Bros./ Entertainment Italia |
El cineasta la escribe, la produce y la dirige con su habitual maestría; y para que resultara todavía más deslumbrante como protagonista lleva a su histrión favorito: el genial Toni Servillo, que hace gala de otra de sus magistrales actuaciones.
La puesta en pantalla retrata toda la gracia —a la que precisamente alude el título—, el sobrio refinamiento y la perfección técnica de un filme profundo, conmovedor y absolutamente imprescindible para los cinéfilos de corazón. No es una película fácil para los no iniciados, pues el ritmo puede parecerles lento, pero para los que amamos el cine europeo y a este par de artistas monumentales eso no tiene la menor importancia, pues es parte de la concepto elegante y austero que impera en el Palacio del Quirinal.
A pesar del rigor filosófico del argumento y de lo delicado del tema se cuidó mucho de no darle un tratamiento estridente ni escandaloso. Hay que señalar que las locaciones y la fotografía son verdaderamente extraordinarias y que las tomas hacia la Via dei Condotti en Roma son de una gran belleza, porque la vida que retratan contrasta con la austeridad del resto de la atmósfera. De lo mejor que hemos visto en el año.
¡Corte y queda…!
MarcH de Malcriado
La puesta en pantalla retrata toda la gracia —a la que precisamente alude el título—, el sobrio refinamiento y la perfección técnica de un filme profundo, conmovedor y absolutamente imprescindible para los cinéfilos de corazón. No es una película fácil para los no iniciados, pues el ritmo puede parecerles lento, pero para los que amamos el cine europeo y a este par de artistas monumentales eso no tiene la menor importancia, pues es parte de la concepto elegante y austero que impera en el Palacio del Quirinal.
A pesar del rigor filosófico del argumento y de lo delicado del tema se cuidó mucho de no darle un tratamiento estridente ni escandaloso. Hay que señalar que las locaciones y la fotografía son verdaderamente extraordinarias y que las tomas hacia la Via dei Condotti en Roma son de una gran belleza, porque la vida que retratan contrasta con la austeridad del resto de la atmósfera. De lo mejor que hemos visto en el año.
¡Corte y queda…!
MarcH de Malcriado






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