martes, 20 de octubre de 2026

EL RETRATO DE DORIAN GRAY (1945)

EL RETRATO DE DORIAN GRAY Basada en la famosa obra de Óscar Wilde, en 1945 triunfó en la pantallas del mundo que asombrado vio (a colores) cómo la degradación se cobra una gran factura. © MGM

EL RETRATO DE DORIAN GRAY / The Picture of Dorian Gray. (EE.UU., 1945. Dir. Albert Lewin). La puesta en pantalla y la dirección de esta película son absolutamente soberbias, pues el vestuario y la escenografía son deslumbrantes, además, el atrezo o utilería son de excepción. Toda la factura técnica y artística es perfecta. El tono es exactamente el que el genial Óscar Wilde le dio a su extraordinaria novela; tan "escandalosa" que aun en esta época resulta harto perturbadora, por lo transgresor del tema: la egolatría y el hedonismo.

Una gran cinta que la Metro Goldwyn Mayer estrenó en 1945 y que se convirtió en un rotundo éxito de taquilla. En esta historia hay 3 personajes principales: Lord Henry Wotton, el epítome del dandy de aquel Londres de la Edad Dorada cuyos diálogos están llenos de aforismos que rebozan agudeza y perfección, los cuales van a influenciar la débil mente del joven e ingenuo, por no decir palurdo, Dorian Gray, y que a la postre harán de él todo un "monstruo". Wotton es Gorge Sanders, ese actor inglés nacido en la Unión Soviética (San Petersburgo, 1906) que fue una de las más grandes y talentosas figuras del Hollywood dorado, un verdadero "Dios de Celuloide", como yo les digo a ciertos elegidos. Dueño Mr. Sanders de una personalidad y una presencia excepcionales, puedo decir que, sin lugar a dudas, es lo mejor de la película (y éso no es nada raro, ni en este filme ni en muchos otros, aunque su papel no sea el protagonista). 


EL RETRATO DE DORIAN GRAY Como Lord Henry Wotton, el siempre magnífico George Sanders "se lleva" la película. © MGM


Luego está Basil Hallward, el sensible artista que pinta el retrato de Dorian, a cargo de un mesurado Lowell Gilmore, que logra transmitir la serenidad de un hombre muy serio y respetado dentro del mundo del arte; la absoluta antítesis del artista bohemio y desbocado abandonado a las pasiones que suelen atribuírsele a los seres talentosos.

Finalmente, está Hurd Hatfield como Dorian, cuya apostura y galanura le hicieron ganar el rol principal. Refiriéndonos al "casting", tal vez el guapísimo Gary Cooper ya era demasiado "viejo" para encarnar a Gray, un hombre de 20 años. Ventaja para Hatfield que sí daba la edad, pues era realmente joven en aquellos años de 1944-45. Por otro lado, si Montgomery Clift ya hubiera estado dentro del mundo del cine lo habría protagonizado él, por supuesto; ya que sin lugar a dudas Monty era mucho, pero muchísimo más bello y fotogénico, si no el que más de la "Meca del Cine" (y del mundo entero) y bastante, pero bastante mejor actor (si no el mejor, muy por encima de Brando y de James Dean, por supuesto), nada más que a pesar de ser él un renombrado actor de Broadway desde muy niño, él debutó en el cine apenas 3 años después, hasta 1948 con Río Rojo (Howard Hawks).

Si analizamos al personaje, resulta que Hatfield (Gray) no está mal, y al contrario, está bastante bien con su rostro hierático, o "cara de palo", carente de expresión, pues así logra transmitir la vacuidad de su inusitada y disruptiva existencia. No cabe duda que Montgomery Clift hubiera estado 100 veces mejor... pero así las cosas.

En la versión del director, y seguramente por cuestiones de la producción, se tomaron 2 licencias: Agrandaron el papel de Gladys Hallward (admiradora y enamorada de Dorian) y cambiaron la profesión del personaje de Sibyl Vain (la preciosa Angela Lansbury, que fue nominada al Óscar por este papel), que en la novela era una actriz, en esta película la ponen como "cantante". No obstante, el resultado no se ve afectado para nada y el argumento fluye como si nada, pues que Dorian tuviera "novia" hasta resulta un poco más romanticón (¡qué remedio, es Hollywood...!). También es bastante divertido, que Vain en vez de hacer una "Julieta" de Shakespeare toda boba y desconcentrada a una mala cantante da casi lo mismo.

El retrato de Dorian Gray es una película clásica basada en una novela todavía más clásica, de esas que siempre vale la pena revisitar, pues la relevancia y la belleza de las obras de arte universales permanencen para siempre y por ningún motivo debemos perdérnoslas.

¡Corte y queda...!

MarcH de Malcriado