lunes, 25 de abril de 2022

LA GRAN BELLEZA

 

LA GRANDE BELLEZA Cuando el hombre cree que ya ha visto, tenido y tocado la belleza, y supone que lo ha vivido todo, de repente aparece la anagnórisis final, esa que le revela el sentido de la vida. Un poema hecho película que nadie debe perderse.
© Medusa Film/ Pathé/ Indigo Film/ France 2/ French Babe Films




LA GRANDE BELLEZZA (Italia, Francia, 2013, Dir. Paolo Sorrentino).

Todo inicia con una gran panorámica del río Tíber en Roma y la voz en off de Jep Gambardella (el prodigioso Toni Servillo), un periodista bon vivant, que narra cómo es que llegó a la “Ciudad Eterna” desde muy joven para trabajar, pero sobre todo para vivir, para aprehender a vivir. Vaya que lo logró, pero el precio fue altísimo: perder el alma. A sus 65 años lo ha experimentado todo y vive sin rumbo, perdido en la locura de los últimos años del fin de siglo y el cambio de milenio, en los que Berlusconi en Italia era el prototipo del sumo sacerdote del exceso esquizoide; la máxima ironía era que los très chic lo imitaban.

La puesta en pantalla tiene el tono épico de un héroe del glamour cuyas batallas han sido ganadas con la mano en la cintura: el esfuerzo ha sido mínimo en el mundo superficial de las élites sociales atiborrado de simulaciones y poses, de hartazgo y del aturdimiento de los sentidos a través de ese juego patético que propuso Pirandello hace cien años, en el que los actantes de la obra de teatro de la vida buscan la verdadera razón de su existir: Seis personajes en busca de autor.

Este filme sobre la perenne insatisfacción tiene la grandeza de que sin ser para nada pretencioso logra conmover y deslumbrar a los amantes del cine, con lo sencillo de un misterio eterno: ¿Cuál es el verdadero sentido de la vida…?

Una pareja de adolescentes se encuentra en un acantilado, el mar es el fondo, y el amor se le revela al hombre a través de la contemplación de la máxima belleza y juventud de una Fata Morgana que lo embelesa para siempre… pues ella sólo será mujer en tanto que el hombre la desee y le demuestre su amor. Su necesidad de ser adorada la asemeja a los dioses, ella en sí misma es una diosa, ¡pues se trata del eterno femenino…!

Pero cuidado, ya lo dijo Schopenhauer alguna vez y para siempre: el amor es un truco de la naturaleza para la conservación de la especie.

Cuando la belleza y la juventud se marchitan, ¿qué queda?

Esta obra maestra nos propone una respuesta espléndida. Solamente los muchogenarios, como el que esto escribe, tenemos la clave, tal vez… 
Porque la belleza está donde menos la imaginamos.

Está de más mencionar sobre la maravillosa dirección de Sorrentino, que también coescribió el argumento, y por supuesto el guión; la fotografía, el soundtrack, la dirección de arte, el montaje y la apoteosis histriónica de su protagonista, el m-a-e-s-t-r-o Servillo, que soporta todo el peso de una historia formidable. Recibió la Palma de Oro en Cannes por Mejor Actor. Pocas veces me pongo de pie para agradecer en adoración a quienes son capaces de llevarnos a las máximas experiencias estéticas.

En su momento la película se llevó el Óscar, el BAFTA y el Globo de Oro a la mejor película extranjera, también ganó 9 premios David de Donatello en la misma Italia.

Ya la he visto 2 veces y voy por la tercera. No podría recomendárselas más. Búsquenla en las plataformas de cine o tal vez en DVD o BluRay-Disc, no se van a arrepentir.

¡Corte y queda…!

MarcH de Malcriado

martes, 19 de abril de 2022

SPIDER-MAN: NO WAY HOME

 

SPIDER-MAN: SIN CAMINO A CASA Otra aventura del arácnido superhéroe que nos fascina. Esta vez la súper producción y los Fx nos dejan virtualmente apantallados. Fue nominada a un Óscar por Mejores Efectos Especiales. Es increíble y está llena de gratas y terribles sorpresas. Búsquenla ahora en streaming. © Columbia Pictures / Marvel Studios




SPIDER
-MAN: NO WAY HOME (EE.UU., 2021, DIR. JIM WATTS).

Estrenada hace cinco meses en las salas de cine, el atractivo principal de esta entrega, además de ver a nuestro arácnido superhéroe, es la espectacular presencia del Dr. Strange (Benedict Cumberbacht) que con su gema del tiempo llega para ayudar a Spider-man, que tiene un gran problema, a regresar al pasado. Ese pasado ya conocido, de estadios mucho más cómodos y cotidianos que le permitían llevar a cabo sus aventuras y sus luchas contra el mal. 

Pero algo sale mal. Así, el multiverso que sólo unos cuantos muy versados entienden totalmente, se fractura y los planos de realidad aumentada se multiplican de una forma delirante atrayendo nuevas preocupaciones y  conflictos. Los juegos entre el tiempo y los personajes, que entran y salen de él, en diferentes planos dimensionales hacen de esta cinta algo ciertamente críptico y exigen concentración, conocimientos de la saga y algunos retos intelectuales. Esa dificultad cognitiva nos motiva a revisar los episodios anteriores para efectuar relecturas que nos ayuden a tener más claro este intrincado rompecabezas cinematográfico.

La puesta en pantalla, la dirección, las actuaciones y el soundtrack son de primera categoría. ¡Es un producto Marvel, por supuesto...! Además, fue nominada a un Óscar por Mejores Efectos Especiales. No ganó, pero eso no tiene la menor importancia, porque la crítica mundial la considera como la mejor película de cómic del 2021.

Finalmente, el resultado es apoteósico, gracias a la combinación de los villanos: Doc Ock (Alfred Molina siempre perfecto), Green Goblin (Willem Defoe como siempre extraordinario), Electro, Sandman y otros más que regresan hiper recargados y más locos que nunca ―también con sus poderes sobrenaturales claro―, en unas batallas hiperdimensionales 
perfectamente coreografiadas contra nuestros amados superhéroes. Fue nominada a un Óscar por Mejores Efectos Especiales, pero no ganó, lo cual no tiene la menor importancia.

En esta ocasión multiplicados, todos los personajes hacen las delicias de los fans y nos llenan de divertimento nostálgico, pletórico de emociones que nos dejan de boca abierta. Pero como ya dijimos, también representan un reto para el espectador. Por lo tanto, hay que efectuar una relectura (o varias) para apreciarla todavía más, pues de primera vez siempre se nos van muchos detalles cuando vemos este tipo de producciones  tan barrocas visualmente.

¡Corte y queda…!

MarcH de Malcriado

jueves, 14 de abril de 2022

THE BATMAN

 

The Batman es ahora una inquietante película donde el superhéroe infunde temor no solamente a los facinerosos, sino también a la gente de Gotham, pero no por ello es menos fascinante. © DC Films / Warner Bros Pictures 



THE BATMAN (EE.UU., 2022, Dir. Matt Reeves).


El universo del cómic de papel se desborda más allá de sus límites para mostrarnos a la mítica figura de este caballero de la noche cuya impronta es indeleble en la memoria colectiva de varias generaciones. Apreciarlo en una pantalla de cine le confiere un valor adicional, porque la gran mayoría amamos a los superhéroes. Con ustedes: The Batman.

En los años de 1960 su versión televisiva nos presentaba un Batman divertido, ingenuo y psicodélico; porque representaba el espíritu de una época maravillosa. Todo allí era una lucha del bien contra un tipo de mal bastante a gogó, glamoroso y muy pop. Por supuesto el mundo era otro, desde el arte, los avances científicos y la moda hasta la mismísima cosmogonía. Se podría decir que aquella todavía era una edad de inocencia. Se estaba pasando de una sociedad niña a una adolescente. Lejos quedaban los traumáticos tiempos de la posguerra, y aunque ya se sabía que había fuertes cambios sociales y que se avecinaban muchos más, nada se comparaba con lo que pasa hoy, en 2022. Allá irrumpía el concepto del movimiento hippie, la revolución sexual, la popularización del uso de la mariguana y el LSD como drogas recreativas. Por otro lado, también había otras cosas realmente escabrosas como el reciente  “suicidio” de Marilyn y el asesinato de Kennedy ―dos de los máximos símbolos del sueño americano y del esplendor del mundo libre―, la “guerra fría”, la Cuba comunista amenazantemente cerca de Florida y la cruenta guerra de Vietnam.

En cuanto a esta producción, estrenada hace unas semanas, tenemos que descubrimos que al joven Robert Pattinson muchos lo detestan, porque no le perdonan el haber iniciado su carrera y su enorme fama como un vampiro que a la luz del sol no perecía sino que brillaba, en Crepúsculo (Catherine Hardwicke, 2008) y su saga. Alguien me dijo burlonamente: "¿De veras vas a ir a ver a ese Batman carilindo con 'brillitos'…?".

No voy a hacer apología de este actor. Sin embargo, hemos sido testigos de que al pasar de los años, ese vituperado "lindo ex modelo de pasarela" se ha convertido en uno de los mejores actores de la industria de Hollywood. Histriónicamente Pattinson ha crecido notablemente, y como el "Hombre Murciélago" hace gala de su gran talento y fotogenia  logrando imponer una gran presencia en pantalla; pero lo desconcertante es que en las secuencias en las que aparece como "Bruce Wayne",  inmediatamente después de quitarse el emblemático traje negro, su galanura se ve sacrificada, pues el director quiso imprimirle un sello de antigalán frustrado, desgarbado, medio mugroso y bastante greñudo, al no darle tiempo para recuperar su apostura del magnate irresistible de siempre, ya enlocionado y perfectamente acicalado en sus lujosos aposentos. Cosa bastante inusitada y rara, porque todos los actores que han interpretado a Batman/ Bruce Wayne son, al igual que Pattinson claro, muy guapos y siempre impecablemente arreglados. Nosotros hemos visto casi todas sus películas, de las que sobresalen Bel Ami (Nick Ormerod, 2012) y El faro (Robert Eggers, 2019) que ya reseñamos por aquí en su momento. Con The Batman no se queda atrás, y eso no es ninguna sorpresa.


The Batman. El magnífico Robert Pattinson agrega otro gran triunfo a su carrera al representar a este nuevo Batman mucho más complejo y oscuro. © DC Films / Warner Bros Pictures


Uno de los personajes que siempre han estado alrededor de Batman, para bien o para mal, es Gatúbela “La Mujer Gato”, que menciona en uno de sus parlamentos: “Un murciélago y un gato siempre hacen buena combinación”. ¡Mmmh...! En esta entrega a Gatúbela la hace un prodigio de actriz, tan bella como talentosa: la exótica Zoë Kravitz, que se mueve como pez en el agua en cada una de sus escenas. El resultado de sus secuencias es muy interesante y altamente brillante. Ella soporta gran peso de esta  historia y logra fascinar al taciturno Batman (¿y a quién no?). Al final de cuentas, la felina le confiere un gran toque de misterio, sex appeal y esplendor a un argumento sumamente lento, denso, oscuro y muy sórdido escenificado en  Ciudad Gótica, Gotham, que aparece sucia, decadente y peligrosa; como un lugar al que uno no quisiera ir a visitar o vivir, y mucho menos de noche… En esta ocasión al personaje de Batman no le tocó una película divertimento, más bien es un film noir que ni siquiera es para niños.

Así, las cintas sobre Batman se han vuelto cada vez más dark; y aunque Batman continúa siendo un superhéroe atormentado, ahora lo presentan como un “emo” que raya en lo caricaturesco.  Como complemento de tal desasosiego, los villanos ya no son festivos, chistosos ni traviesos como “El Guasón” de César Romero en la serie de televisión de 20th Century Fox Televisión y ABC (1966-1968) o aquel interpretado por Jack Nicholson en Batman (Tim Burton, 1989). 
Es más, a partir del pavoroso "Joker" de Heath Ledger en Batman: El caballero de la noche (Christopher Nolan, 2008) se comenzó a retratar a los villanos cada vez más apegados a lo que realmente son: unos verdaderos y pavorosos psicópatas. Tan sólo recordemos también ese magnífico y brutal spin off intitulado The Joker (Todd Phillips, 2019) ―donde Joaquin Phoenix alcanza el cénit de la perversión DC (ya reseñada también en su momento por aquí abajo)― que nos dejó sin aliento y absolutamente estremecidos.


THE BATMAN Cada vez más dark. Ahora la personalidad del magnate "Bruce Wayne" tiende a ser una especie de "emo" que raya en lo caricaturesco, cuestión que por supuesto no se sale de registro, pues esto es un cómic.
© DC Films / Warner Bros Pictures


Ya verán qué sorpresa se llevan en esta ocasión con el tratamiento que el director Reeves le dio al villanazo estrella de esta producción: el oculto "Riddler" (Paul Dano), que es toda una revelación y también está de no creerse.

Ver en una sala de cine una película de Batman, la que sea, mala, regular, buena o excelente ―cada quien tendrá sus propios gustos y opiniones―, es un deleite, pues sus puestas en pantalla siempre son una alegoría de los grandes males y placeres de la vida; y nos guste o no, es de agradecerse. Porque es una suerte todavía poder asistir a esos templos a oscuras, para gozar y sufrir la máxima experiencia de la tristeza, la melancolía, el horror y la belleza de un ser que habita en las sombras, al cobijo de la noche y sus secretos; que espera la señal proyectada en el cielo para entonces desplegar su capa en forma de alas y transfigurarse en ese murciélago con mente y corazón de semidios, un hombre imperfecto y atormentado, pero que es finalmente un súper héroe. 

Para beneplácito de sus incontables fans, los curiosos y los que prefieren ver los filmes en las plataformas ya se anunció que The Batman pronto estará en streaming. Ya la estaremos viendo nuevamente, porque nuestro eterno Batman bien vale otra lectura y otra...

¡Corte y queda…!

MarcH de Malcriado

miércoles, 9 de marzo de 2022

EL CALLEJÓN DE LAS ALMAS PERDIDAS

 

El callejón de las almas perdidas es el remake de un filme del mismo nombre de 1947. Un agudo estudio de la naturaleza humana sin concesiones ni edulcoramientos. © TSG Entertainment/ Double Dare You Productions/ Searchlight Pictures



EL CALLEJÓN DE LAS ALMAS PERDIDAS / NIGHTMARE ALLEY  (EE.UU., 2021, Dir. Guillermo del Toro).

El mundo del circo siempre ha estado poblado de seres extraordinarios, tanto que el gran público paga por verlos y en muchas ocasiones del morbo y la sorpresa se pasa a la fascinación. Hay una cinta de 1932 llamada Freaks (Tod Browning), que pensamos, hasta ahora, que era la más singular y horrorosa que habíamos visto de esa temática, sobre todo, porque nos presenta la maldad y la degradación humana de la artista más bella de la pista, una rubia trapecista que se encuentra rodeada de los “fenómenos” del título ―por cierto,  las personas más nobles e inocentes del mundo―, y que irónicamente no tienen ni la más remota idea de que tan "linda chica" lleve dentro de sí semejante monstruo de perversión. No obstante, el cine realizador mexicano va todavía más allá con esta producción ya nominada a los Óscares en 4 categorías: “Mejor película”, “Mejor diseño de producción”, “Mejor fotografía” y “Mejor diseño de vestuario”.

Decía Erich Fromm que el hombre conlleva una subyugante dualidad: la de animalidad conjugada con la divinidad. ¿Qué tanto de una y otra naturaleza nos habita y nos domina?

El más reciente filme de Guillermo del Toro, creador de universos tan complejos cuanto redondos,  El callejón de las almas perdidas, es un agudo estudio de la naturaleza humana sin concesiones ni edulcoramientos.

Nosotros somos grandes admiradores del cine clásico y sus figuras.  Hollywood es la fábrica de sueños por antonomasia y para ello tiene que producir y lanzar dioses de celuloide únicos y casi siempre irrepetibles. Sin embargo, los arquetipos nunca varían: el galán tan despreocupado cuanto seductor, la linda chica de al lado y la femme fatale estarán constantemente presentes y sus caracteres serán obviamente maximizados, porque de ello dependerá el éxito de taquilla. En eso radica el star-system.


El callejón de las almas perdidas tuvo su primera versión cinematográfica en 1947, fue dirigida por Edmund Goulding. Hoy en día es un clásico. © 20th Century-Fox



Basada en la exitosa novela Nightmare Alley, escrita por William Lindsay Gresham, tuvo su primera versión cinematográfica en 1947 dirigida por Edmund Goulding. La cinta fue traducida al castellano con un nombre mucho más dramático:  El callejón de las almas perdidas, cuyo protagonista es un buen tipo que por azares del destino de repente obtiene lo que todo mundo desea: éxito, dinero, amor y fama. El galán de matiné Tyrone Power demostró sus grandes dotes histriónicas al bordar a la perfección el papel de “El Gran Stanton”, un brillante y astuto mentalista de circo. La actriz antagónica Helen Walker, como Lilith la perversa psicóloga, también está sencillamente formidable. La historia es verdaderamente estremecedora, pues versa sobre el triunfo basado en la degradación humana. Destino, suerte o premonición se funden en una pesadilla noir acerca de los tintes profundamente psicológicos que tiñen tres de las debilidades humanas: el embuste, la ambición y la culpa.


NIGHTMARE ALLEY. Bradley Cooper, en esta película bien podría ser considerado una especie de nuevo Clark Gable. © TSG Entertainment/ Double Dare You Productions/ Searchlight Pictures
 

Nunca osaríamos hacer comparaciones entre  películas o una estrella y otra, de la misma o aun de diferentes épocas, pero sí en cambio nos permitimos, y muy ampliamente, realizar contrastes. Las dos versiones de El callejón de las almas perdidas son  extraordinarias, y aunque entre ambas medien 75 años, la primera, por supuesto ya convertida en un clásico, no tiene desperdicio; por lo cual el tono y el ritmo fueron reproducidos muy fielmente, por supuesto que muy mejorados por la tecnología y un presupuesto de más de 60 millones de dólares que se notan acusadamente.  

Por el lado del talento artístico de los histriones, Cate Blanchett (como Lilith) a veces nos dio la impresión de que hacía una exquisita imitación de Lauren Bacall ―y no de Helen Walker, irónicamente―, aquella sofisticada y ruda rubia de voz profunda y gutural de imponente presencia. El protagonista, un guapazo, como lo es Bradley Cooper, bien podría ser una especie de nuevo Clark Gable ―más no de Tyrone Power―; pues tiene una figura apolínea  y casi el mismo tipo de rostro increíble y magnético del mítico “Rey de Hollywood”. La secuencia de la tina es una de las más portentosas que se hayan filmado aludiendo al sex-appeal de un magnífico "macho-man" en condiciones de total indefensión ante una decadente y peligrosa  depredadora sexual.



El callejón de las almas perdidas. En la secuencia del baño de tina de Stanton (Bradley Cooper) se aprecia una de las escenas más portentosas que se hayan filmado aludiendo al sex-appeal masculino. © TSG Entertainment/ Double Dare You Productions/ Searchlight Pictures



Este tour de force, que nos lleva del sórdido mundo de los seres trashumantes del circo al total glamour del espectáculo de cabaret de lujo para un público de élite, es una verdadera montaña rusa de emociones.

De la entrega de del Toro nos tocó ver la versión a colores. Lo que sí supimos de antemano es que duraría 150 minutos y francamente temimos que se nos harían eternos; pero no. Para variar, del Toro haciendo gala de una dirección genial, literalmente nos apantalló con la manera tan vertiginosa en que nos hizo llegar hasta la última secuencia sin sentir, que resultó ser  absolutamente inesperada, espectacular  y abismal. Es decir, nunca fuimos conscientes de la larguísima duración del filme. Eso es entretenimiento puro y además 100% arte.

El fantástico cine de del Toro suele desencadenar emociones fuertes, dándonos sorpresas y arrobadoras catarsis finales. Esta es una película verdaderamente densa y difícil, en la que lo inesperado termina dejándonos prácticamente sin aliento (a menos que ya hayamos visto previamente la versión de 1947).

Recordemos que Antonin Artaud fue el creador del teatro de la crueldad. Se podría decir entonces que Guillermo del Toro es ahora, con mucho, el artífice de cierto tipo de cine de la crueldad… en el que todo es parte del juego malvado de la naturaleza humana, tan terrible y mágicamente asombrosa.

Habré de ver otra vez este tratado sobre la infamia, pero ahora en su versión en blanco y negro…

¡Corte y queda…!

MarcH de Malcriado

domingo, 6 de febrero de 2022

2046 de WONG KAR WAI

 

2046 Es una fecha futura, una habitación, un destino en tren, un recuerdo, una catarata de lágrimas de nostalgia, toda una historia. Otra gran película, de belleza y poesía extraordinarias, del genial Wong Kar Wai. © Paradis Films/ Orly Films/ Jet Tone Films/ Shanghai Film Group/ ARTE France Cinéma



2046 (Hong Kong, 2004. Guión, producción y dirección de Wong Kar Wai).
Un secreto es musitado dentro del hueco de la corteza del árbol, después se sella para mantenerlo allí para siempre. El joven Tak (Takuya Kimura), un japonés en busca de emociones y aventuras, aborda el tren para viajar en el tiempo al 2046, de donde dicen que nadie ha podido regresar; la ironía es que unos se van fácilmente, pero otros no. Tal vez el objetivo de su viaje sea saber si ella lo amó o no: “Todos los recuerdos son huellas de lágrimas”.

Aparece un flash-back, que es realmente una inserción tomada de In the Mood for Love (Wong Kar Wai, 2000), que anteriormente ya hemos descrito aquí en su propia reseña: un beso de amor en la calle iluminada muy tenuemente por el farol bajo la llovizna…

Él es el Sr. Chow (Tony Leung), un periodista y escritor que después de una larga estancia de trabajo en Singapur regresa a Hong Kong en 1966. Son tiempos de disturbios sociales, manifestaciones y violencia (¿dónde y cuándo no?). Se hospeda en el mítico hotel Oriental y pide la habitación 2046, en la que vivió antes, pero está ocupada. Una noche se encuentra a Mimí (Carina Lau), que solía ser “Lulú” en Singapur ―casualmente ella es la huésped de la habitación 2046―, él la reconoce pero ella simula no recordarlo. Chow se conforma entonces con la habitación 2047; por supuesto él quiere recordar viejos tiempos y la invita a tomar una copa, pero de repente una noche un amante celoso la ... (bueno, mejor no les digo).

Ya instalado, el escritor crea 2046, la crónica futurista sobre un amor imposible entre Tak, el pasajero, y la azafata androide (Faye Wong), una bella criatura hightech, con altos tacones y cabellera azul platino de lánguida mirada y reacciones retardadas. En realidad ella tal vez sólo sea un sueño de opio. Mientras tanto, y de manera muy sutil escuchamos a María Callas, Connie Francis y Dean Martin, entre muchos otros, flotar a lo largo del increíble soundtrack para intensificar los anhelos y las emociones de los personajes. Como en la producción anterior del cine realizador, la fotografía de  Christopher Doyle y el trabajo de edición de William Chang son absolutamente notables, pues acentúan las obsesiones y fetiches de Kar Wai.

En otra secuencia aparece la Srita. Bai (Zhang Ziyi), ataviada con un qipao dorado, su “tarifa” son $200, pero en un juego de seducción y de poder llegan a un acuerdo: un sustancial “descuento”, siempre y cuando ella tenga deseos… Pronto Miss Bai Ling se muda y sorprendentemente comienza a salir con Dabao, un personaje muy interesante, tan raro cuanto común y corriente.

La hija del dueño del hotel, Miss Wang Jiewen (Dong Jie), regresa de Japón y se convierte en su escribana, si Chow se queda dormido o ya no puede más, ella termina sus cuentos eróticos para el periódico, que inusitadamente resultan ser tan "guarros" y excitantes como los que más.

Se inicia la escritura de 2047, una especie de continuación del romance con WJW1967, la exquisita androide etérea, que por cierto no debe enamorarse. Pero no se sabe si porque actúa en una especie de stop-motion o porque la fatiga de los viajes largos afecta su mecanismo haciéndola reaccionar tardíamente, inclusive, con un día de retraso. Se mencionan entonces los 5 deterioros del canon budista que sufren los seres celestiales. Así se medio explica que a veces éstos lloran cuando deben reír, porque sólo pueden expresar lo ya acumulado por tantas horas.

Deviene entonces una interesante disertación de tintes filosóficos sobre el momento exacto para conocer a la persona “correcta” o “incorrecta”. Finalmente, dan lo mismo una u otra, aunque el final de la historia sería diferente…

Hay otro personaje que se une a la trama: “Black Widow”, una reina de casino que jamás se quita el guante negro de la mano izquierda. Es la transfiguración de Su Lizhen (Maggie Cheung), la hermosa mujer del segundo flash-back de la escena del farol, la lluvia ligera, el beso y el amargo adiós… Recordad la precuela de In the Mood for Love. Ahora es una apostadora profesional y una misteriosa leyenda la rodea; es otra, pero la misma. Se da entre Chow y ella un juego de naipes a carta alzada: “Si ganas te contaré mi pasado”, le dice. Pero gracias al impredecible azar esta vez él vuelve a carecer de buena suerte y no hay resolución.

ELLA: 
De todos los hombres que he conocido tú eres el que mejor me ha tratado. Ven abrázame, ahora mismo ya te echo de menos; y pueden pasar años antes de que nos volvamos a ver…

CORTE A:

Un beso apasionado y larguísimo-

ÉL: ―Si logras escapar de tu pasado búscame.



Tal vez sea el haber obtenido un “no” como respuesta del destino, otra vez, lo que motiva su sonrisa fingida en el pasillo; siempre los pasillos. Los tonos rojos del club nocturno, los verdes del hotel, los del tren o los de la vida misma. Tal vez él sólo sea un cínico…

Un teléfono de disco, son los años de 1960, frente a las puertas, también verdes, del hábitat-laberinto de los actantes, que no tienen escapatoria. Una llamada sin respuesta… Todos son como bacterias en una caja de Petri, tratando de sanar sus heridas que tardan mucho en cerrar; quizás no lo logren nunca. Entre secretos sin contar, largas listas de amantes, amores sin cristalizar, el terror de la página en blanco y los vacíos existenciales, nadie puede salir de allí, hasta que aparecen las palabras THE END.

¡Corte y queda…!

MarcH de Malcriado

sábado, 8 de enero de 2022

NO MIREN ARRIBA

 

NO MIREN ARRIBA Un magnífico compendio de desastres: los exógenos que nos amenazan, y los endógenos que sufrimos como civilización actual. ¡Brutal y maravillosa...! © Hyperobject Industries/ Bluegrass Films/ Netflix



NO MIREN ARRIBA / DON’T LOOK UP (EE.UU. 2021, Dir. Adam McKay). Unos científicos descubren que pronto un gran meteoro se estrellará en la Tierra causando daños letales. El quid es cómo van a alertar a la población y si van a creerles.

Las películas de crítica social no son nada raras, pero cuando se combinan con la burla y el humor negro suelen ser muy cáusticas y divertidas, tanto que el divertimento diera la impresión de que el poderosísimo subtexto no es accesible para el espectador común. Sin embargo, éso no es cierto, el público es mucho más inteligente de lo que los productores pudieran llegar a suponer. Desde los tiempos del cine mudo, Charles Chaplin, que se las sabía de todas todas, utilizaba la sátira y la comedia física para mostrar y evidenciar las injusticias sociales, la corrupción y la maldad del mundo moderno de aquel entonces, pero siempre ridiculizando a los perversos, a los villanos y a todo lo que era contrario a la bondad y a la virtud.

A casi nadie le gusta ver sus defectos en el espejo, pero cuando éstos no sólo son defectos sino verdaderas deformidades, pues mucho menos, porque el impacto del reflejo es devastador. La sociedad actual ― cuyos valores están trastocados por un exacerbado culto a la belleza, a la juventud, a lo fútil y al chisme vulgar a través de las redes sociales― vive maniatada, atrapada en un futuro que no existe, ni en el pasado tampoco; pues no hay memoria. Lo de ayer no fue, y si fue nadie lo recuerda; vivimos a una gran velocidad, sobrexpuestos a los medios masivos de comunicación, sin esperanza de nada en un eterno presente absolutamente fantástico y a la vez frenético.

Este filme utiliza como vehículo una magnífica parábola por demás satírica: Lo que realmente destruirá al mundo no es una amenaza que provenga del exterior, del espacio sideral, sino de la bomba que significa la macrocefalia esquizofrénica de una civilización enloquecida por la sin razón, por el egoísmo, por la falta de respeto al prójimo y por vivir en la más absoluta de las simulaciones, como lo estipularía Boudrillard en sus teorías.

El respeto al individuo, a la otredad se desliza cotidianamente hacia el burdo escarnio a través de la comunicación de hoy en el tobogán del chiste y del meme cibernético. Los teléfonos inteligentes, la Internet y todo lo “on-line”, que debieran ser prótesis digitales para ayudar al hombre a vivir en un mundo mejor, se han convertido en todo lo contrario, ahora son un arma letal, muy poderosa para desdibujar personalidades divirtiéndose, para burlarse, para destruir reputaciones, campañas políticas enteras y lo que sea, a la vez que también sirven para entronizar a ridículas figuras cuya fama durará apenas 15 minutos, como diría Andy Warhol hace cuarenta años. La ironía es que lo sin importancia, lo efímero es tan realmente prescindible y efímero que dura para siempre, reciclándose y materializándose constantemente en una reproducción geométrica de sí mismo en las dimensiones inconmensurables del ciber universo.

Que uno de los mayores símbolos sexuales del cine, Leonardo DiCaprio, haya sido escogido para encabezar un reparto glorioso no es casualidad. El histrión es la mayor estrella de cine de la actualidad, y es tan grande, que pese a su imagen y prestigio no le importó dar vida a un científico nerd, fodongo, inadaptado y lleno de manías e inseguridades que la verdad nos deja de boca abierta. Su actuación es memorable, como siempre. Su contraparte, Jennifer Lawrence, también muy reconocida y oscareada está perfecta como la sensible e histérica astrónoma próxima a doctorarse. Ella es en realidad la que desde la primera secuencia se da cuenta de que la Tierra va a ser destruida. En otra papel del reparto hay que mencionar el de Cate Blanchet, que como una periodista obsesionada con el sexo está deliciosa y guapísima. Como la cereza del pastel está Meryl Streep, cuyo registro histriónico es uno de los más plásticos del cine. Multioscareada, hace lo que quiere en el rol de una cínica presidente de los Estados Unidos de Norteamérica que oscila tan graciosa cuanto patética en el péndulo de la bipolaridad más increíble que se haya visto en el Salón Oval de la Casa Blanca. Una vez más, Ms. Streep demuestra porqué es la actriz más galardonada, y la mejor de Hollywood también. La última secuencia en la que aparece es lo máximo, pues es la fábula perfecta; directa para los registros de "Ripley".

Además de semejantes actuaciones, el argumento, que no es nada nuevo en el género de las películas de desastres, la puesta en pantalla es impecable; pues no pretende ser “la película”. El genial productor, escritor y director McKay, a sabiendas de que tenía entre manos uno de los proyectos argumentales más espectaculares del momento, fue lo bastante mesurado y prudente como para no abusar de las florituras, de las estridencias y los Fx rococó que tanto abundan en las mega producciones de este género de actualidad. Cuestión que de suyo se agradece bastante. 

El mundo ha cambiado y ahora la película la tuvimos que ver en su estreno a través de la más famosa plataforma de streaming, ¿qué remedio? Seguramente proyectada en la enorme pantalla de una sala de cine ganaría el cuádruple en emoción y en espectacularidad. ¡Lástima…!

El discurso, en general y a grandes rasgos, es que el bien común, lo verdadero y la ciencia son mucho menos importantes que los mensajes  que publican una bola de tarados en Twitter o las noticias de la vida de una tonta estrella del rock juvenil.

Es considerada como una de las 10 mejores películas del 2021. Inclusive ya ha recibido premios y tal vez la veamos nominada en varias categorías de la próxima entrega de los Óscares. 

Delirante, chocante, semi Sci-Fi y apoteósica, No miren arriba, es una película que hay que ver por lo menos 2 veces. Aunque si la ven una vez no se van a arrepentir.

¡Corte y queda…!

MarcH de Malcriado

miércoles, 29 de diciembre de 2021

TITANE

 

TITANE La fragilidad y la vulnerabilidad a veces se manifiestan como todo lo contrario: como una fortaleza y poderío capaces de exterminar cualquier amenaza, real o imaginaria. © Kazak Productions/ Frakas Productions Arte/ Arte France Cinéma/ Be TV – Voo



TITANE (Francia, 2021, Dir. Julia Ducournau).
Una extensión del infierno de Dante, alegoría del interior de uno de los personajes más estremecedores y terribles ―a la vez provocador y fascinante― del cine de las últimas décadas. La sexy bailarina Alexis (Agathe Rouselle, una especie de nueva Charlotte Rampling recargada) es la combinación perfecta de la vulnerabilidad y la fragilidad que eclosionan con la fuerza letal de una hipnótica y rara belleza que va muchísimo más allá de la femme fatale noir, porque ella es una  monstruosa cazadora y consumada depredadora. 

El tema principal de la película es el miedo, todos los miedos que se puedan experimentar, pero sobre todo al de la soledad y a decir la verdad, llevado hasta sus últimas consecuencias.


TITANE Agathe Rouselle interpreta 2 de las danzas eróticas más fabulosas del cine desde aquel mítico strip-tease de Kim Basinger en Nueve semanas y media (Adrian Lyne, 1986).
 © Kazak Productions/ Frakas Productions Arte/ Arte France Cinéma/ Be TV– Voo



Desde El cisne negro (Darren Aronofsky, 2011) e Irreversible (Gaspar Noé, 2002), tan sólo por citar 2 filmes de este siglo, no se había visto en la pantalla un personaje de tan alto voltaje como el de Alexis, esa extraña criatura vamp de insondable personalidad. Sobre todo en esta época en la que el respeto a la individualidad, por más bizarra que ésta sea, a la fluidez de género y a la frialdad de una sociedad de consumo mecanizada y cibernética (increíblemente todavía llena de prejuicios tan atávicos cuanto ocultos), que se manifiestan como la más simple de las cotidianeidades en las llamadas súper civilizaciones; lo cual también es un peligro.


El segundo personaje es Vincent (el fabuloso Vincent Lindon), un atormentado padre de familia traicionado y abandonado, que después de recuperar a su hijo, se  mira desnudo en el espejo y cita una verdad absolutamente lacerante: “No estoy enfermo, sólo soy viejo”. A muchos éso nos pega totalmente, pues bien sabemos a lo que se refiere, que es un mundo en sí mismo, pero no menos fascinante.


TITANE Vincent Lindon como "Vincent" se mira desnudo en el espejo y dice: “No estoy enfermo, sólo soy viejo”. Un entrañable y fascinante personaje. © Kazak Productions/ Frakas Productions Arte/ Arte France Cinéma/ Be TV– Voo


El soundtrack oscila entre el más rítmico y estridente techno y la más celestial belleza de las sinfonías corales; pero justo en medio se puede escuchar la versión más inusitada de La Macarena. No hay suspenso en la cruda narrativa de este cuasi thriller psicológico, todo sucede de repente, sin previo aviso. Un ejemplo del absoluto “tour de force” a la francesa. La secuencia del cuerpo de bomberos bailando frenéticos en la estación que se ve interrumpida por una de las danzas más eróticas y ardientes no tiene parangón. Después de todo, se dice que lo que más se rechaza es lo que más se desea…


TITANE La fragilidad y la vulnerabilidad a veces se manifiestan como todo lo contrario: como una fortaleza y poderío capaces de exterminar cualquier amenaza, real o imaginaria.
© Kazak Productions/ Frakas Productions Arte/ Arte France Cinéma/ Be TV – Voo


Por no llevar súper stars en el reparto ―aunque Lindon es archi conocido en Europa por sus más de 50 películas, como la inolvidable Betty Blue (Jean-Jacques Beineix, 1986)―, tampoco excentricidades, con cero grandilocuencias visuales, sin grandes Fx ni las pretensiones de ser una cinta blockbuster (éxito de taquilla); y a pesar de tener el mérito inmejorable de contar con la sencilla profundidad de su maravillosa historia, filmada con apabullante y brutal belleza (nunca había visto nada de esa directora), esta película está condenada inexorablemente a ser exhibida únicamente en una sala, la única de arte que existe en la gran Ciudad de México (la que está atrás del Ángel de la Independencia), además de estar en la cartelera de la consabida Cineteca Nacional, por supuesto.

No sé qué dijeron los críticos, ni el público, pero se llevó la Palma de Oro del Festival de Cannes este año. Titane es algo fuera de serie, totalmente e-x-t-r-a-o-r-d-i-n-a-r-i-a. A nosotros nos dejó muy impactados, y francamente, de boca seca. ¡Qué privilegio haber podido ir a verla…! (Seguramente regresaremos a verla nuevamente).

¡Corte y queda…!

MarcH de Malcriado