viernes, 12 de agosto de 2022

LA GRAN LIBERTAD

 

LA GRAN LIBERTAD Un verdadero canto libertario para la comunidad LGBTQ+ en una película que todos deberían ver.
© Freibeuter Film / Rohfilm



LA GRAN LIBERTAD / GROẞE FREIHEIT 

(Alemania y Austria, 2021, Dir. Sebastian Meise).

El movimiento expresionista se refiere más que nada a lo “emocional” a través de múltiples simbolismos sin tomar muy en cuenta la realidad. Los alemanes tienen una cinematografía de primera, pues desde el llamado cine expresionista alemán como El gabinete del Dr. Caligari (Robert Wiene 1920), el de Murnau con Nosferatu (1922) y también el del austriaco Fritz Lang que realizó en Alemania Metropolis (1927). Todos ellos dejaron patente que esa raza se toma muy en serio la tecnología, la filosofía y por supuesto el arte. Esta pequeña introducción sirva para contextualizar un poco la seriedad y la profundidad conferida por los cineastas al muy respetado cine alemán o hablado en alemán. Algún día escribiré reseñas sobre algunas películas más actuales, como las  del fenomenal director Fassbinder, uno de mis grandes favoritos de todos los tiempos.
 
Debo aclarar que los austriacos hablan alemán, y me parece que al compartir el mismo idioma comparten también mucho de su idiosincracia y su cosmogonía, al igual que los suizos de la parte alemana. Lo menciono porque el director Meise es austriaco y el protagonista también. Después de todo, la puesta en pantalla es una coproducción entre ambos países vecinos. 

La primera película de temática homosexual que vi en la vida fue Die Konsequenz, La consecuencia (Wolfgang Petersen, 1977), un filme bastante  crudo pero extraordinario, cuyos protagonistas se encuentran en reclusión y por consiguiente la expresión de la sexualidad está prohibida, cuantimás si esta es “rarita” o más bien “diversa” como se le llamaría hoy en día.

Con sus obvias diferencias,  La gran libertad se parece temáticamente a La consecuencia, pues ambas tratan de reclusos que se ven forzados a convivir. 

Son tiempos de postguerra y Alemania ha perdido. Un día el judío Hanz Hoffman (Franz Rogowski) que se ha salvado de algún campo de concentración, acaba de ser atrapado por la policía y condenado a 18 meses de prisión por “pervertido”. Su cédula de identificación dice que su condena se debe a que transgredió el párrafo 175 del código penal que castiga los actos homosexuales; es apenas 1945. Muy pronto Viktor (Georg Friedrich) su rudo y homofóbico compañero de crujía se entera y se arma la tremolina… que no para ―con diferentes intensidades― hasta los créditos finales.

Emotiva, sórdida y sofocante, es únicamente hasta los brillantes colores y la romántica L’amor, l’amour (en la voz atercipelada de Marcel Mouloudji) de la penúltima secuencia en que todo cobra sentido y desaparece el vacío.

La factura técnica es excelsa y sus actores tienen un talento indescriptible. Su protagonista (Rogowski) se llevó el premio al Mejor Actor en el Festival de Sevilla, al igual que la película misma. En Cannes el jurado le otorgó el premio especial correspondiente a la sección "Un Certain Regard".

Si se tiene sentido de observación y paciencia resultaría que tal vez no sea una película tan compleja y solamente para iniciados, pues es un filme absolutamente humanista que todos deberían ver.

No sólo de Hollywood vive el hombre.

¡Corte y queda…!

MarcH de Malcriado

miércoles, 27 de julio de 2022

ELVIS

 

ELVIS Un homenaje a la legendaria figura de la máxima estrella del rock.
© Bazmark Films/ The Jackal Group/ Warner Bros. Pictures



ELVIS
(Australia-EE-UU, 2022, Dir. Baz Luhrmann).

En agosto de 1977 el mundo se estremeció con la noticia de la prematura muerte de "El Rey", Elvis Presley; tan sólo tenía 42 años... 

El realizador Baz Luhrmann acostumbra filmar películas-chóu-de-pirotecnia-pura; recordad Moulin Rouge (2001) y El gran Gatsby (2013). En esta ocasión no podría ser diferente y Elvis es la prueba, de facto con esta entrega se supera a sí mismo y logra que la figura de la máxima súper estrella del rock n' roll alcance alturas verdaderamente épicas.

Seguramente fue harto difícil hallar al actor que se pareciera y que emulara la gran fotogenia y el salvaje magnetismo de semejante figura, sin embargo, la prueba fue superada y Austin Butler cumple con creces las expectativas. Por otro lado, Tom Hanks como el Coronel Parker, el manager del astro, hace alarde de su gran oficio y seguramente estará nominado a un Óscar en 2023 por su portentosa actuación.

Al estilo de la clásica biopic, filme biográfico, en realidad Elvis es una verdadera hagiografía que se dispara hasta el cielo. Poblada de abundantes referencias históricas y personajes ídem, el tono se mantiene siempre uniforme, todo en ella es espectacular. La fotografía es perfecta y la edición también. La duración es bastante larga, 159 minutos, de los cuales ninguno está de sobra y se pasan sin sentir.

En los años de 1950 el ambiente social de la Norteamérica profunda y anglosajona era muy antipático, restrictivo y mojigato, propio de ese arrogante país en el auge de la posguerra. Tal situación fue el catalizador para que los cambios de mentalidad, de patrones morales y de discriminación étnica y sexual, comenzaran a eclosionar y a tomar forma para cristalizar definitivamente en los años de 1970.

Al ser el protagonista un personaje tan famoso de la música, es lógico que el soundtrack sea el sueño de todos los fans de Presley, porque acompaña todas las secuencias de los vistosos conciertos del ídolo y de muchos de sus contemporáneos, varios de los cuales también le sirvieron de influencia e inspiración, al ser grandes figuras en sí mismas.

La súper producción Elvis es un delirio visual y auditivo que tal vez sea necesario ver otra vez, en otra sala de cine por supuesto, para poder apreciar mejor mucho de aquello que podríamos habernos perdido debido al frenético ritmo de las imágenes, en ocasiones necesariamente cargadas en demasía de elementos narrativos e imagológicos. Después de todo es la historia del fantástico Elvis Presley.

¡Corte y queda…!

MarcH de Malcriado

domingo, 3 de julio de 2022

NOCTURNO

 

NOCTURNO Una película de sofocante belleza, inmensa, cosmogónica. De lo mejor del cine mexicano de los últimos años. © REDCA/ DODO ESCENAS



NOCTURNO (México, 2016. Dir. Luis Ayhllón). Un anciano se verá acompañado de un hada del pasado que tal vez haya aparecido para torturarlo enfrentándolo a toda su realidad, a sus debilidades humanas, a sus devastadoras malas decisiones y peores acciones. Él ya había sido joven y fuerte, por supuesto, pero al fin y al cabo, con tres de las fallas más comunes: El egoísmo, la vulgaridad y el tener el corazón muy duro, o más bien, ¡no tener corazón! Se dice que "La vida todo se lo cobra". El ensayo estilístico de Ayhllón lo probará o disprobará...

Ana es una enfermera que se dedica a cuidar de personas con enfermedades en etapa terminal. Se habla “de tú” con la muerte porque esa es su vocación y su profesión; pero a la vez, ella también es una extraordinaria tejedora de historias. Nunca sabremos si todo lo que escribe son extractos de su experiencia personal, si sólo son sus sueños o una manera de enfrentar sus obsesiones y pesadillas. Sea como fuere, los cuentos le ayudan para lograr la catarsis, sobre todo cuando se los lee al viejo Oliverio (Juan Carlos Colombo).

Filmada en blanco y negro, formalmente podría decirse que es perfecta. Desde el argumento hasta la misma e increíble locación, la iluminación, los movimientos de cámara, los encuadres, el ritmo, el tono. La dirección del realizador es asombrosa. Las actuaciones de Irela de Villiers como Ana, la enfermera, y del extraordinario Colombo son absolutamente magistrales.

Aquí se presentan sin concesiones, y con un tono aterrador: el abandono, la consecuente soledad, la desesperanza y la tristeza, que de tan fuertes y profundas dejan de doler, y que sumergen al espectador en un logradísimo universo denso y fantasmagórico. Lo mejor, y lo peor, es que “El arte imita a la vida”, “¿O la vida imita al arte?”, vaya uno a saber. El mundo está lleno de historias como esta.

El nocturno es un estilo de composición musical melancólica, consolidado en pleno romanticismo del siglo XVIII a veces mística, llena de disonancias que estaba destinada para ser escuchada por las noches. Así, hasta intitular esta película como Nocturno es un gran acierto; porque además, es una de las películas más fantásticas y hermosas del cine mexicano de los últimos años. Fue galardonada en el Viejo Mundo como el mejor largometraje de ficción en el Film Festival del Reino Unido en 2016. Ya la hemos visto 2 veces y seguramente, si hay oportunidad, la veríamos por tercera vez. El cine de autor a veces es u difícil de entender, porque está muy lejos de la popularidad de las entregas de divertimento puro. Son obras artísticas muy personales, que provienen del alma de cineastas dotados de un gran talento, así entonces suelen ser un raro fenómeno cinematográfico. lo plausible es cuando están escritas (por supuesto) y filmadas en México, y por mexicanos. Un absoluto regocijo para los cinéfilos más exigentes.


Nocturno es otro exquisito poema de altos vuelos llevado a la pantalla. Esta producción es una obra maestra que merece, verdaderamente, una ovación de pie.

¡Corte y queda…!

MarcH de Malcriado

lunes, 25 de abril de 2022

LA GRAN BELLEZA

 

LA GRANDE BELLEZA Cuando el hombre cree que ya ha visto, tenido y tocado la belleza, y supone que lo ha vivido todo, de repente aparece la anagnórisis final, esa que le revela el sentido de la vida. Un poema hecho película que nadie debe perderse.
© Medusa Film/ Pathé/ Indigo Film/ France 2/ French Babe Films




LA GRANDE BELLEZZA (Italia, Francia, 2013, Dir. Paolo Sorrentino).

Todo inicia con una gran panorámica del río Tíber en Roma y la voz en off de Jep Gambardella (el prodigioso Toni Servillo), un periodista bon vivant, que narra cómo es que llegó a la “Ciudad Eterna” desde muy joven para trabajar, pero sobre todo para vivir, para aprehender a vivir. Vaya que lo logró, pero el precio fue altísimo: perder el alma. A sus 65 años lo ha experimentado todo y vive sin rumbo, perdido en la locura de los últimos años del fin de siglo y el cambio de milenio, en los que Berlusconi en Italia era el prototipo del sumo sacerdote del exceso esquizoide; la máxima ironía era que los très chic lo imitaban.

La puesta en pantalla tiene el tono épico de un héroe del glamour cuyas batallas han sido ganadas con la mano en la cintura: el esfuerzo ha sido mínimo en el mundo superficial de las élites sociales atiborrado de simulaciones y poses, de hartazgo y del aturdimiento de los sentidos a través de ese juego patético que propuso Pirandello hace cien años, en el que los actantes de la obra de teatro de la vida buscan la verdadera razón de su existir: Seis personajes en busca de autor.

Este filme sobre la perenne insatisfacción tiene la grandeza de que sin ser para nada pretencioso logra conmover y deslumbrar a los amantes del cine, con lo sencillo de un misterio eterno: ¿Cuál es el verdadero sentido de la vida…?

Una pareja de adolescentes se encuentra en un acantilado, el mar es el fondo, y el amor se le revela al hombre a través de la contemplación de la máxima belleza y juventud de una Fata Morgana que lo embelesa para siempre… pues ella sólo será mujer en tanto que el hombre la desee y le demuestre su amor. Su necesidad de ser adorada la asemeja a los dioses, ella en sí misma es una diosa, ¡pues se trata del eterno femenino…!

Pero cuidado, ya lo dijo Schopenhauer alguna vez y para siempre: el amor es un truco de la naturaleza para la conservación de la especie.

Cuando la belleza y la juventud se marchitan, ¿qué queda?

Esta obra maestra nos propone una respuesta espléndida. Solamente los muchogenarios, como el que esto escribe, tenemos la clave, tal vez… 
Porque la belleza está donde menos la imaginamos.

Está de más mencionar sobre la maravillosa dirección de Sorrentino, que también coescribió el argumento, y por supuesto el guión; la fotografía, el soundtrack, la dirección de arte, el montaje y la apoteosis histriónica de su protagonista, el m-a-e-s-t-r-o Servillo, que soporta todo el peso de una historia formidable. Recibió la Palma de Oro en Cannes por Mejor Actor. Pocas veces me pongo de pie para agradecer en adoración a quienes son capaces de llevarnos a las máximas experiencias estéticas.

En su momento la película se llevó el Óscar, el BAFTA y el Globo de Oro a la mejor película extranjera, también ganó 9 premios David de Donatello en la misma Italia.

Ya la he visto 2 veces y voy por la tercera. No podría recomendárselas más. Búsquenla en las plataformas de cine o tal vez en DVD o BluRay-Disc, no se van a arrepentir.

¡Corte y queda…!

MarcH de Malcriado

martes, 19 de abril de 2022

SPIDER-MAN: NO WAY HOME

 

SPIDER-MAN: SIN CAMINO A CASA Otra aventura del arácnido superhéroe que nos fascina. Esta vez la súper producción y los Fx nos dejan virtualmente apantallados. Fue nominada a un Óscar por Mejores Efectos Especiales. Es increíble y está llena de gratas y terribles sorpresas. Búsquenla ahora en streaming. © Columbia Pictures / Marvel Studios




SPIDER
-MAN: NO WAY HOME (EE.UU., 2021, DIR. JIM WATTS).

Estrenada hace cinco meses en las salas de cine, el atractivo principal de esta entrega, además de ver a nuestro arácnido superhéroe, es la espectacular presencia del Dr. Strange (Benedict Cumberbacht) que con su gema del tiempo llega para ayudar a Spider-man, que tiene un gran problema, a regresar al pasado. Ese pasado ya conocido, de estadios mucho más cómodos y cotidianos que le permitían llevar a cabo sus aventuras y sus luchas contra el mal. 

Pero algo sale mal. Así, el multiverso que sólo unos cuantos muy versados entienden totalmente, se fractura y los planos de realidad aumentada se multiplican de una forma delirante atrayendo nuevas preocupaciones y  conflictos. Los juegos entre el tiempo y los personajes, que entran y salen de él, en diferentes planos dimensionales hacen de esta cinta algo ciertamente críptico y exigen concentración, conocimientos de la saga y algunos retos intelectuales. Esa dificultad cognitiva nos motiva a revisar los episodios anteriores para efectuar relecturas que nos ayuden a tener más claro este intrincado rompecabezas cinematográfico.

La puesta en pantalla, la dirección, las actuaciones y el soundtrack son de primera categoría. ¡Es un producto Marvel, por supuesto...! Además, fue nominada a un Óscar por Mejores Efectos Especiales. No ganó, pero eso no tiene la menor importancia, porque la crítica mundial la considera como la mejor película de cómic del 2021.

Finalmente, el resultado es apoteósico, gracias a la combinación de los villanos: Doc Ock (Alfred Molina siempre perfecto), Green Goblin (Willem Defoe como siempre extraordinario), Electro, Sandman y otros más que regresan hiper recargados y más locos que nunca ―también con sus poderes sobrenaturales claro―, en unas batallas hiperdimensionales 
perfectamente coreografiadas contra nuestros amados superhéroes. Fue nominada a un Óscar por Mejores Efectos Especiales, pero no ganó, lo cual no tiene la menor importancia.

En esta ocasión multiplicados, todos los personajes hacen las delicias de los fans y nos llenan de divertimento nostálgico, pletórico de emociones que nos dejan de boca abierta. Pero como ya dijimos, también representan un reto para el espectador. Por lo tanto, hay que efectuar una relectura (o varias) para apreciarla todavía más, pues de primera vez siempre se nos van muchos detalles cuando vemos este tipo de producciones  tan barrocas visualmente.

¡Corte y queda…!

MarcH de Malcriado

jueves, 14 de abril de 2022

THE BATMAN

 

The Batman es ahora una inquietante película donde el superhéroe infunde temor no solamente a los facinerosos, sino también a la gente de Gotham, pero no por ello es menos fascinante. © DC Films / Warner Bros Pictures 



THE BATMAN (EE.UU., 2022, Dir. Matt Reeves).


El universo del cómic de papel se desborda más allá de sus límites para mostrarnos a la mítica figura de este caballero de la noche cuya impronta es indeleble en la memoria colectiva de varias generaciones. Apreciarlo en una pantalla de cine le confiere un valor adicional, porque la gran mayoría amamos a los superhéroes. Con ustedes: The Batman.

En los años de 1960 su versión televisiva nos presentaba un Batman divertido, ingenuo y psicodélico; porque representaba el espíritu de una época maravillosa. Todo allí era una lucha del bien contra un tipo de mal bastante a gogó, glamoroso y muy pop. Por supuesto el mundo era otro, desde el arte, los avances científicos y la moda hasta la mismísima cosmogonía. Se podría decir que aquella todavía era una edad de inocencia. Se estaba pasando de una sociedad niña a una adolescente. Lejos quedaban los traumáticos tiempos de la posguerra, y aunque ya se sabía que había fuertes cambios sociales y que se avecinaban muchos más, nada se comparaba con lo que pasa hoy, en 2022. Allá irrumpía el concepto del movimiento hippie, la revolución sexual, la popularización del uso de la mariguana y el LSD como drogas recreativas. Por otro lado, también había otras cosas realmente escabrosas como el reciente  “suicidio” de Marilyn y el asesinato de Kennedy ―dos de los máximos símbolos del sueño americano y del esplendor del mundo libre―, la “guerra fría”, la Cuba comunista amenazantemente cerca de Florida y la cruenta guerra de Vietnam.

En cuanto a esta producción, estrenada hace unas semanas, tenemos que descubrimos que al joven Robert Pattinson muchos lo detestan, porque no le perdonan el haber iniciado su carrera y su enorme fama como un vampiro que a la luz del sol no perecía sino que brillaba, en Crepúsculo (Catherine Hardwicke, 2008) y su saga. Alguien me dijo burlonamente: "¿De veras vas a ir a ver a ese Batman carilindo con 'brillitos'…?".

No voy a hacer apología de este actor. Sin embargo, hemos sido testigos de que al pasar de los años, ese vituperado "lindo ex modelo de pasarela" se ha convertido en uno de los mejores actores de la industria de Hollywood. Histriónicamente Pattinson ha crecido notablemente, y como el "Hombre Murciélago" hace gala de su gran talento y fotogenia  logrando imponer una gran presencia en pantalla; pero lo desconcertante es que en las secuencias en las que aparece como "Bruce Wayne",  inmediatamente después de quitarse el emblemático traje negro, su galanura se ve sacrificada, pues el director quiso imprimirle un sello de antigalán frustrado, desgarbado, medio mugroso y bastante greñudo, al no darle tiempo para recuperar su apostura del magnate irresistible de siempre, ya enlocionado y perfectamente acicalado en sus lujosos aposentos. Cosa bastante inusitada y rara, porque todos los actores que han interpretado a Batman/ Bruce Wayne son, al igual que Pattinson claro, muy guapos y siempre impecablemente arreglados. Nosotros hemos visto casi todas sus películas, de las que sobresalen Bel Ami (Nick Ormerod, 2012) y El faro (Robert Eggers, 2019) que ya reseñamos por aquí en su momento. Con The Batman no se queda atrás, y eso no es ninguna sorpresa.


The Batman. El magnífico Robert Pattinson agrega otro gran triunfo a su carrera al representar a este nuevo Batman mucho más complejo y oscuro. © DC Films / Warner Bros Pictures


Uno de los personajes que siempre han estado alrededor de Batman, para bien o para mal, es Gatúbela “La Mujer Gato”, que menciona en uno de sus parlamentos: “Un murciélago y un gato siempre hacen buena combinación”. ¡Mmmh...! En esta entrega a Gatúbela la hace un prodigio de actriz, tan bella como talentosa: la exótica Zoë Kravitz, que se mueve como pez en el agua en cada una de sus escenas. El resultado de sus secuencias es muy interesante y altamente brillante. Ella soporta gran peso de esta  historia y logra fascinar al taciturno Batman (¿y a quién no?). Al final de cuentas, la felina le confiere un gran toque de misterio, sex appeal y esplendor a un argumento sumamente lento, denso, oscuro y muy sórdido escenificado en  Ciudad Gótica, Gotham, que aparece sucia, decadente y peligrosa; como un lugar al que uno no quisiera ir a visitar o vivir, y mucho menos de noche… En esta ocasión al personaje de Batman no le tocó una película divertimento, más bien es un film noir que ni siquiera es para niños.

Así, las cintas sobre Batman se han vuelto cada vez más dark; y aunque Batman continúa siendo un superhéroe atormentado, ahora lo presentan como un “emo” que raya en lo caricaturesco.  Como complemento de tal desasosiego, los villanos ya no son festivos, chistosos ni traviesos como “El Guasón” de César Romero en la serie de televisión de 20th Century Fox Televisión y ABC (1966-1968) o aquel interpretado por Jack Nicholson en Batman (Tim Burton, 1989). 
Es más, a partir del pavoroso "Joker" de Heath Ledger en Batman: El caballero de la noche (Christopher Nolan, 2008) se comenzó a retratar a los villanos cada vez más apegados a lo que realmente son: unos verdaderos y pavorosos psicópatas. Tan sólo recordemos también ese magnífico y brutal spin off intitulado The Joker (Todd Phillips, 2019) ―donde Joaquin Phoenix alcanza el cénit de la perversión DC (ya reseñada también en su momento por aquí abajo)― que nos dejó sin aliento y absolutamente estremecidos.


THE BATMAN Cada vez más dark. Ahora la personalidad del magnate "Bruce Wayne" tiende a ser una especie de "emo" que raya en lo caricaturesco, cuestión que por supuesto no se sale de registro, pues esto es un cómic.
© DC Films / Warner Bros Pictures


Ya verán qué sorpresa se llevan en esta ocasión con el tratamiento que el director Reeves le dio al villanazo estrella de esta producción: el oculto "Riddler" (Paul Dano), que es toda una revelación y también está de no creerse.

Ver en una sala de cine una película de Batman, la que sea, mala, regular, buena o excelente ―cada quien tendrá sus propios gustos y opiniones―, es un deleite, pues sus puestas en pantalla siempre son una alegoría de los grandes males y placeres de la vida; y nos guste o no, es de agradecerse. Porque es una suerte todavía poder asistir a esos templos a oscuras, para gozar y sufrir la máxima experiencia de la tristeza, la melancolía, el horror y la belleza de un ser que habita en las sombras, al cobijo de la noche y sus secretos; que espera la señal proyectada en el cielo para entonces desplegar su capa en forma de alas y transfigurarse en ese murciélago con mente y corazón de semidios, un hombre imperfecto y atormentado, pero que es finalmente un súper héroe. 

Para beneplácito de sus incontables fans, los curiosos y los que prefieren ver los filmes en las plataformas ya se anunció que The Batman pronto estará en streaming. Ya la estaremos viendo nuevamente, porque nuestro eterno Batman bien vale otra lectura y otra...

¡Corte y queda…!

MarcH de Malcriado

miércoles, 9 de marzo de 2022

EL CALLEJÓN DE LAS ALMAS PERDIDAS

 

El callejón de las almas perdidas es el remake de un filme del mismo nombre de 1947. Un agudo estudio de la naturaleza humana sin concesiones ni edulcoramientos. © TSG Entertainment/ Double Dare You Productions/ Searchlight Pictures



EL CALLEJÓN DE LAS ALMAS PERDIDAS / NIGHTMARE ALLEY  (EE.UU., 2021, Dir. Guillermo del Toro).

El mundo del circo siempre ha estado poblado de seres extraordinarios, tanto que el gran público paga por verlos y en muchas ocasiones del morbo y la sorpresa se pasa a la fascinación. Hay una cinta de 1932 llamada Freaks (Tod Browning), que pensamos, hasta ahora, que era la más singular y horrorosa que habíamos visto de esa temática, sobre todo, porque nos presenta la maldad y la degradación humana de la artista más bella de la pista, una rubia trapecista que se encuentra rodeada de los “fenómenos” del título ―por cierto,  las personas más nobles e inocentes del mundo―, y que irónicamente no tienen ni la más remota idea de que tan "linda chica" lleve dentro de sí semejante monstruo de perversión. No obstante, el cine realizador mexicano va todavía más allá con esta producción ya nominada a los Óscares en 4 categorías: “Mejor película”, “Mejor diseño de producción”, “Mejor fotografía” y “Mejor diseño de vestuario”.

Decía Erich Fromm que el hombre conlleva una subyugante dualidad: la de animalidad conjugada con la divinidad. ¿Qué tanto de una y otra naturaleza nos habita y nos domina?

El más reciente filme de Guillermo del Toro, creador de universos tan complejos cuanto redondos,  El callejón de las almas perdidas, es un agudo estudio de la naturaleza humana sin concesiones ni edulcoramientos.

Nosotros somos grandes admiradores del cine clásico y sus figuras.  Hollywood es la fábrica de sueños por antonomasia y para ello tiene que producir y lanzar dioses de celuloide únicos y casi siempre irrepetibles. Sin embargo, los arquetipos nunca varían: el galán tan despreocupado cuanto seductor, la linda chica de al lado y la femme fatale estarán constantemente presentes y sus caracteres serán obviamente maximizados, porque de ello dependerá el éxito de taquilla. En eso radica el star-system.


El callejón de las almas perdidas tuvo su primera versión cinematográfica en 1947, fue dirigida por Edmund Goulding. Hoy en día es un clásico. © 20th Century-Fox



Basada en la exitosa novela Nightmare Alley, escrita por William Lindsay Gresham, tuvo su primera versión cinematográfica en 1947 dirigida por Edmund Goulding. La cinta fue traducida al castellano con un nombre mucho más dramático:  El callejón de las almas perdidas, cuyo protagonista es un buen tipo que por azares del destino de repente obtiene lo que todo mundo desea: éxito, dinero, amor y fama. El galán de matiné Tyrone Power demostró sus grandes dotes histriónicas al bordar a la perfección el papel de “El Gran Stanton”, un brillante y astuto mentalista de circo. La actriz antagónica Helen Walker, como Lilith la perversa psicóloga, también está sencillamente formidable. La historia es verdaderamente estremecedora, pues versa sobre el triunfo basado en la degradación humana. Destino, suerte o premonición se funden en una pesadilla noir acerca de los tintes profundamente psicológicos que tiñen tres de las debilidades humanas: el embuste, la ambición y la culpa.


NIGHTMARE ALLEY. Bradley Cooper, en esta película bien podría ser considerado una especie de nuevo Clark Gable. © TSG Entertainment/ Double Dare You Productions/ Searchlight Pictures
 

Nunca osaríamos hacer comparaciones entre  películas o una estrella y otra, de la misma o aun de diferentes épocas, pero sí en cambio nos permitimos, y muy ampliamente, realizar contrastes. Las dos versiones de El callejón de las almas perdidas son  extraordinarias, y aunque entre ambas medien 75 años, la primera, por supuesto ya convertida en un clásico, no tiene desperdicio; por lo cual el tono y el ritmo fueron reproducidos muy fielmente, por supuesto que muy mejorados por la tecnología y un presupuesto de más de 60 millones de dólares que se notan acusadamente.  

Por el lado del talento artístico de los histriones, Cate Blanchett (como Lilith) a veces nos dio la impresión de que hacía una exquisita imitación de Lauren Bacall ―y no de Helen Walker, irónicamente―, aquella sofisticada y ruda rubia de voz profunda y gutural de imponente presencia. El protagonista, un guapazo, como lo es Bradley Cooper, bien podría ser una especie de nuevo Clark Gable ―más no de Tyrone Power―; pues tiene una figura apolínea  y casi el mismo tipo de rostro increíble y magnético del mítico “Rey de Hollywood”. La secuencia de la tina es una de las más portentosas que se hayan filmado aludiendo al sex-appeal de un magnífico "macho-man" en condiciones de total indefensión ante una decadente y peligrosa  depredadora sexual.



El callejón de las almas perdidas. En la secuencia del baño de tina de Stanton (Bradley Cooper) se aprecia una de las escenas más portentosas que se hayan filmado aludiendo al sex-appeal masculino. © TSG Entertainment/ Double Dare You Productions/ Searchlight Pictures



Este tour de force, que nos lleva del sórdido mundo de los seres trashumantes del circo al total glamour del espectáculo de cabaret de lujo para un público de élite, es una verdadera montaña rusa de emociones.

De la entrega de del Toro nos tocó ver la versión a colores. Lo que sí supimos de antemano es que duraría 150 minutos y francamente temimos que se nos harían eternos; pero no. Para variar, del Toro haciendo gala de una dirección genial, literalmente nos apantalló con la manera tan vertiginosa en que nos hizo llegar hasta la última secuencia sin sentir, que resultó ser  absolutamente inesperada, espectacular  y abismal. Es decir, nunca fuimos conscientes de la larguísima duración del filme. Eso es entretenimiento puro y además 100% arte.

El fantástico cine de del Toro suele desencadenar emociones fuertes, dándonos sorpresas y arrobadoras catarsis finales. Esta es una película verdaderamente densa y difícil, en la que lo inesperado termina dejándonos prácticamente sin aliento (a menos que ya hayamos visto previamente la versión de 1947).

Recordemos que Antonin Artaud fue el creador del teatro de la crueldad. Se podría decir entonces que Guillermo del Toro es ahora, con mucho, el artífice de cierto tipo de cine de la crueldad… en el que todo es parte del juego malvado de la naturaleza humana, tan terrible y mágicamente asombrosa.

Habré de ver otra vez este tratado sobre la infamia, pero ahora en su versión en blanco y negro…

¡Corte y queda…!

MarcH de Malcriado