miércoles, 29 de diciembre de 2021

TITANE

 

TITANE La fragilidad y la vulnerabilidad a veces se manifiestan como todo lo contrario: como una fortaleza y poderío capaces de exterminar cualquier amenaza, real o imaginaria. © Kazak Productions/ Frakas Productions Arte/ Arte France Cinéma/ Be TV – Voo



TITANE (Francia, 2021, Dir. Julia Ducournau).
Una extensión del infierno de Dante, alegoría del interior de uno de los personajes más estremecedores y terribles ―a la vez provocador y fascinante― del cine de las últimas décadas. La sexy bailarina Alexis (Agathe Rouselle, una especie de nueva Charlotte Rampling recargada) es la combinación perfecta de la vulnerabilidad y la fragilidad que eclosionan con la fuerza letal de una hipnótica y rara belleza que va muchísimo más allá de la femme fatale noir, porque ella es una  monstruosa cazadora y consumada depredadora. 

El tema principal de la película es el miedo, todos los miedos que se puedan experimentar, pero sobre todo al de la soledad y a decir la verdad, llevado hasta sus últimas consecuencias.


TITANE Agathe Rouselle interpreta 2 de las danzas eróticas más fabulosas del cine desde aquel mítico strip-tease de Kim Basinger en Nueve semanas y media (Adrian Lyne, 1986).
 © Kazak Productions/ Frakas Productions Arte/ Arte France Cinéma/ Be TV– Voo



Desde El cisne negro (Darren Aronofsky, 2011) e Irreversible (Gaspar Noé, 2002), tan sólo por citar 2 filmes de este siglo, no se había visto en la pantalla un personaje de tan alto voltaje como el de Alexis, esa extraña criatura vamp de insondable personalidad. Sobre todo en esta época en la que el respeto a la individualidad, por más bizarra que ésta sea, a la fluidez de género y a la frialdad de una sociedad de consumo mecanizada y cibernética (increíblemente todavía llena de prejuicios tan atávicos cuanto ocultos), que se manifiestan como la más simple de las cotidianeidades en las llamadas súper civilizaciones; lo cual también es un peligro.


El segundo personaje es Vincent (el fabuloso Vincent Lindon), un atormentado padre de familia traicionado y abandonado, que después de recuperar a su hijo, se  mira desnudo en el espejo y cita una verdad absolutamente lacerante: “No estoy enfermo, sólo soy viejo”. A muchos éso nos pega totalmente, pues bien sabemos a lo que se refiere, que es un mundo en sí mismo, pero no menos fascinante.


TITANE Vincent Lindon como "Vincent" se mira desnudo en el espejo y dice: “No estoy enfermo, sólo soy viejo”. Un entrañable y fascinante personaje. © Kazak Productions/ Frakas Productions Arte/ Arte France Cinéma/ Be TV– Voo


El soundtrack oscila entre el más rítmico y estridente techno y la más celestial belleza de las sinfonías corales; pero justo en medio se puede escuchar la versión más inusitada de La Macarena. No hay suspenso en la cruda narrativa de este cuasi thriller psicológico, todo sucede de repente, sin previo aviso. Un ejemplo del absoluto “tour de force” a la francesa. La secuencia del cuerpo de bomberos bailando frenéticos en la estación que se ve interrumpida por una de las danzas más eróticas y ardientes no tiene parangón. Después de todo, se dice que lo que más se rechaza es lo que más se desea…


TITANE La fragilidad y la vulnerabilidad a veces se manifiestan como todo lo contrario: como una fortaleza y poderío capaces de exterminar cualquier amenaza, real o imaginaria.
© Kazak Productions/ Frakas Productions Arte/ Arte France Cinéma/ Be TV – Voo


Por no llevar súper stars en el reparto ―aunque Lindon es archi conocido en Europa por sus más de 50 películas, como la inolvidable Betty Blue (Jean-Jacques Beineix, 1986)―, tampoco excentricidades, con cero grandilocuencias visuales, sin grandes Fx ni las pretensiones de ser una cinta blockbuster (éxito de taquilla); y a pesar de tener el mérito inmejorable de contar con la sencilla profundidad de su maravillosa historia, filmada con apabullante y brutal belleza (nunca había visto nada de esa directora), esta película está condenada inexorablemente a ser exhibida únicamente en una sala, la única de arte que existe en la gran Ciudad de México (la que está atrás del Ángel de la Independencia), además de estar en la cartelera de la consabida Cineteca Nacional, por supuesto.

No sé qué dijeron los críticos, ni el público, pero se llevó la Palma de Oro del Festival de Cannes este año. Titane es algo fuera de serie, totalmente e-x-t-r-a-o-r-d-i-n-a-r-i-a. A nosotros nos dejó muy impactados, y francamente, de boca seca. ¡Qué privilegio haber podido ir a verla…! (Seguramente regresaremos a verla nuevamente).

¡Corte y queda…!

MarcH de Malcriado

martes, 7 de diciembre de 2021

IN THE MOOD FOR LOVE

 

IN THE MOOD FOR LOVE La eterna historia de un amor prohibido, casi imposible, se vuelve alegoría de la explosión de Eros. Pero de una manera exquisita. © Block 2 Pictures/ Jet Tone Productions/ Paradis Films



DESEANDO AMAR/ IN THE MOOD FOR LOVE (Hong Kong, 2000. Dir. Wong Kar-wai)

El cine asiático desde sus inicios ha sido uno de los más raros y sofisticados del mundo, pues su visión no occidentalizada de la belleza resulta para nosotros algo muy atractivo, y por supuesto, muy exótico. La verdad es que no estamos muy familiarizados con él, pero ahora, gracias a la creciente “globalización”, su distribución es mucho más fácil y expedita. Su accesibilidad estaba constreñida, casi exclusivamente a los festivales internacionales, las muestras, cineclubes, tiendas de DVD o BluRay-Disc y, por supuesto, a la programación de la Cineteca Nacional de la Ciudad de México,  que siempre ha sido el escaparate perfecto para todas aquellas películas fuera del mainstream ya sea hollywodense, latinoamericano o europeo.

No obstante, los actuales cinéfilos de corazón —pero hablo de aquéllos que trascienden los éxitos de taquilla de verano estrenados en el 80% de las salas, claro—, se vuelven cada vez más expertos y exigentes, por lo que las distribuidoras ya se han ocupado de atender esa creciente demanda. Fue todo un acontecimiento de gran envergadura que la Academia de Ciencias y Artes de Hollywood le haya otorgado el Óscar a Parásitos (Bong Joon-ho, 2019) como la mejor película extranjera, pues Corea del Sur no es solamente una potencia económica sino también artística. A partir de allí el gran público comenzó a voltear hacia la cinematografía asiática y a conferirle la importancia que tiene. Fue el comienzo, a mayor escala,  de la búsqueda de  hallazgos mucho más allá de las cintas de artes marciales, de la monumental obra clásica de Akira Kurosawa, valorada, revalorada y muy apreciada; o más recientemente de Nagisa Oshima y de Ang Lee. Es una verdadera fortuna poder descubrir y ver filmes tan atractivos, interesantes y de magnífica factura técnica como los citados y bastantes más.

En esta ocasión reseño In the Mood for Love del excepcional realizador Wong Kar-wai de Hong Kong, a quien conocimos allá por 1996 a través de Happy Together, película tan extraña como perturbadora. Fue reestrenada hacia la mitad de 2021 en la Cineteca de la CDMX, pero no regresé a verla porque a pesar de ser excepcional no me gustó para nada… pero de ella tal vez hablaremos después.

Cuando vemos por primera vez In the Mood for Love, puede uno adivinar cuáles son las obsesiones, los temas y las tomas favoritas de este avasallante realizador que busca la estética a cualquier precio. El argumento es muy simple: chico conoce a chica, y el resultado es el amor. Pero la cosa no es tan sencilla. Cuando la “chica” resulta ser Maggie Cheung, una de las mujeres más hermosas y fotogénicas de la industria cinematográfica oriental—además de que siempre  va ataviada como una verdadera muñeca—, el efecto es el embeleso. Sin embargo, el asunto no es tan simple, pues cuando nos damos cuenta, el “chico”, Tony Leung Chiu Wai, también resulta ser tan interesante, tan fotogénico y casi tan bello como la protagonista; entonces surge la hipnosis.

Con una extraordinaria banda sonora como fondo, un periodista y una secretaria se encuentran en el mismo edificio de departamentos porque son vecinos, mientras sus respectivos cónyuges están de viaje. La atmósfera es sofocante, las miradas en los pasillos se repiten, la atracción y la tensión sexual van en aumento, y aunque las miradas siempre son furtivas, todo se repite. Finalmente,  deviene la aceptación de su fortísimo deseo con el predecible y esperado  beso, por demás  apasionado, pero lleno de culpa. El escenario de semejante declaración física de su amor es un callejón tenuemente iluminado por un farol, la lluvia cae suavemente y la música es absolutamente fantástica y uno se vuelve loco y se prende tanto como los amantes, ¡no bueno…!

Pero todo es un artificio, una mentira, la simulación de lo imposible, porque…

IN THE MOOD FOR LOVE Vestida con qipao Su Li-Zhen (Maggie Cheung) mantiene siempre la figura, el peinado y la pose hierática de la amante perfecta. © Block 2 Pictures/ Jet Tone Productions/ Paradis Films



CORTE A: (Interior, noche, pasillo).

La mujer recorre un lóbrego pasillo en medium shoot. La acción ha iniciado con un plano de sus zapatillas de tacón alto que se alejan mientras la cámara hace un tilt-up hacia su ondulante cadera envuelta en la seda de uno de sus múltiples vestidos clásicos —esos chinos muy elegantes y entallados llamados “qipao”— , y puede uno oler su perfume de jazmín mezclado con los vapores provenientes de la olla donde hierven los  fideos cappelli d’angelo de frijol de soya “Vermicelli” con trozos de pato que nadie se va a comer, o tal vez sí; porque las mujeres esculturales y hieráticas como Su Li-Shen, que viven en Hong Kong, no comen casi nada… pues es más importante mantener la figura, el peinado y la pose perfectos. Pero todo así natural, como no queriendo, como sin darse cuenta, porque el juego de las máscaras ha iniciado desde antes de que los créditos aparecieran, porque el trabajo de pre producción es mucho más largo que el tiempo de rodaje, por supuesto… Porque lo que se verá en pantalla no será una película sino un poema de celuloide que nos transporta al verdadero origen y vórtice de la pasión, el deseo de fundirse en el otro hasta desaparecer y estallar allí, dentro del Ser, ahora binario, en la total metempsicosis de no haberse visto ni haber  sido nunca antes,  pero 
de repente aparecer y reaparecerse materializado en el mundo, y verse reflejado en los ojos del otro, hundido e invadido, respectivamente, en esa oscura y sublime oquedad donde se abre el principio del universo que nos succiona la carne masculina hasta hacernos desaparecer otra vez en una eternidad extática de tan sólo 7 segundos… Después, deviene el caer dormidos; pero al despertar, como todos los amantes, siempre queremos más. Éso es In the Mood of Love.

El filme, ovacionado en el Festival de Venecia, está considerado por la crítica internacional como uno de los mejores de lo que va del siglo XXI. Ya la vi 2 veces y voy por más, porque ésto es arte puro, sencillamente majestuoso.

¡Corte y queda…!

MarcH de Malcriado

martes, 30 de noviembre de 2021

LA CASA GUCCI / HOUSE OF GUCCI

LA CASA GUCCI Tan vistosa como genial, el reparto es de infarto. La Gaga seguramente estará nominada el año que entra al Óscar por su actuación. © Metro Goldwyn-Mayer/ Bron Creative/ Scott Free Productions


LA CASA GUCCI/ House of Gucci. (EE.UU. 2021, dir. Ridley Scott). Escribir sobre una película de Ridley Scott es como hablar de una catedral. Su filmografía está plagada de éxitos comerciales y artísticos, citarlos aquí no es la intención pero únicamente como referente hay que mencionar unos cuantos: Alien, el octavo pasajero (1979), Blade Runner (1982), Thelma y Louise (1991), Gladiador (2000), Prometheus (2012) y Misión rescate (2015).

Basada en la novela La casa Gucci: una sensacional historia de crimen, locura, glamour y avaricia de Sara Gay Forden, el filme es un portento de creación de atmósferas, como en todas las películas más famosas de Scott. Ésta es una biopic del heredero de la prestigiada y célebre marca italiana Gucci, Maurizio Gucci, interpretado por Adam Driver, un antigalán tan magnético cuanto actor de excelencia; que es toda una rara avis entre el estrellerío del momento.

La ya muy probada como actriz ―con nominaciones al Óscar por Nace una estrella (2018)―, y súper estrella de la música pop, Lady Gaga, va de coprotagonista como la loca y seductora Patrizia Reggiani. Ella, como siempre, está tan verdaderamente espectacular que se lleva todas, pero todas, las escenas en las que aparece. Seguramente en 2022 será nuevamente nominada como mejor actriz.

LA CASA GUCCI El talentoso Jared Leto hace una verdadera creación como Paolo Gucci; apuesto a que será nominado el año que entra al Óscar como mejor actor de reparto . © Metro Goldwyn-Mayer/ Bron Creative/ Scott Free Productions


El filme cuenta, además, con unos actores de soporte de fábula: Jared Leto (seguro también será nominado por su maravillosa actuación como Paolo Gucci), Al Pacino y Jeremy Irons. Todos ellos implicados en una trama llena de extremo lujo, glamour, ambición, pasión y crimen.


LA CASA GUCCI Salma Hayek es “Pina”, un papel notablemente terrible, por el que sacrifica su gran belleza para representar a la perfección a una psíquica charlatana. ¡Bien por ella…! © Metro Goldwyn-Mayer/ Bron Creative/ Scott Free Productions



También en un pequeño pero crucial papel se puede ver a doña Salma Hayek. No es posible pasar por alto a la bruja Pina (Hayek), la clarividente charlatana. Nuestra más rutilante compatriota en Hollywood, ella tan major star, tan bella y tan international jet-setter; interpreta a un horrendo personaje que sorprende mucho, porque para ello tuvo que sacrificar su belleza y sex-appeal. Tal vez el hecho de figurar en el reparto no nos sorprende gran cosa, pues como es bien sabido la señora de Pinault es la esposa del archimillonario francés François-Henri Pinault, cuyo enorme consorcio también ostenta la posesión de gran parte del Grupo Gucci. No creo que su participación en la película fuera una mera casualidad.

La dirección de Scott no tiene más que aciertos, y aunque pudiera parecer demasiado larga (157 minutos) y de un ritmo a veces lento ―si hubiera sido menos ambiciosa bien podría haber sido presentada como una serie de 3 capítulos de Netflix o de cualquiera otra plataforma―, es absolutamente gloriosa, sobre todo porque la historia está tomada de la vida real. Afortunadamente, su estreno es como debe ser, en las salas de cine a toda pantalla. Ese tono medio melodramático que va in crescendo hasta finalmente llegar al predecible, ineludible y terrible clímax, en la via Palestro de Milán, cuyo montaje es una herencia directa de Hitchcock, es como un apacible río que termina en una estruendosa catarata bellamente envuelta y suavizada por una hermosa pieza coral de música sacra. Además, la nostálgica banda sonora o soundtrack es un increíble compendio de los mejores hits de la música pop de los años de 1970 a 1995.

Una megaproducción tan vistosa como genial, muy a lo "Vanity Fair". La dirección de arte incluye residencias de ensueño, desfiles de modas, tiendas súper exclusivas, fiestas y celebridades; está fotografiada en escenarios deslumbrantes, desde Milán hasta Gressoney en los Alpes, una de las estaciones invernales  de sky  más chics de Europa, pasando por la Villa Balbiano, un impresionante palacio a orillas del lago Como. No pueden perdérsela… después de todo, es una película de Ridley Scott.

¡Corte y queda…! 
MarcH de Malcriado

viernes, 15 de octubre de 2021

SIN TIEMPO PARA MORIR

 

SIN TIEMPO PARA MORIR Por fin llegó a la pantalla grande este esperado divertimento. No sólo es emocionante, es verdaderamente electrizante y muy emotivo. © Eon Productions / Metro-Goldwyn-Mayer


SIN TIEMPO PARA MORIR / No Time to Die (EE.UU., GB, 2021, Dir. Cary Fukunaga).

Tan arrolladora, impactante y emotiva como cada una de las entregas anteriores, pero con el plus de traernos a un 007 más humano que nunca, con el toque al corazón del estallido final del inconmensurable amor que todo lo sufre y todo lo puede.

El agente 007 es un personaje entrañable que puebla los sueños de salvación a través del poderío y la astucia que emana de una de las figuras cinematográficas más impactantes de la historia del cine. 

Desde la primera secuencia no se nos da tiempo de respiro, pues en un momento, la más vulnerable de las criaturas se ve a merced de uno de los asesinos más letales de la saga. Y no es metáfora, pues la asfixia es real.

Eso es cine de verdadera acción, pues el espionaje y el contraespionaje funden sus límites hasta alcanzar el paroxismo final. Siempre me ha gustado aquella máxima que usan los más agudos críticos y que reza: 

“… y llega hasta sus últimas consecuencias”. 

En los créditos de inicio, el archi famoso tema musical clásico de John Barry, la Suite de James Bond, se mezcla maravillosamente con el tema principal, que esta vez está a cargo de la joven ―apenas cumplirá 20 años el próximo 18 de diciembre ―, y muy popular compositora y cantante Billie Eilish, cuya interpretación es en tempo lento y muy profundo, toda una elegía.

El rudo ojiazul Daniel Craigh logró, bajo las múltiples y acertadísimas direcciones de cada una de las 5 realizaciones  que protagonizó, dotar una vez más, y definitivamente, de una 
alma vibrantemente humana  al más famoso agente secreto de todos los tiempos: “¡Bond, James Bond…!”

Programada para ser estrenada en abril de 2020, su exhibición mundial se tuvo que postergar hasta las postrimerías de este año. Esta larguísima espera bien valió la pena, pues la puesta en pantalla superó todas nuestras expectativas. Ésto sí que  es cine, ésto es divertimento total de primera categoría.

Por el clásico “coche Bond”, el plateado Aston Martin, hasta el vestuario y las locaciones de las ciudades más fabulosas y fiestas de-luxe, con vertiginosas persecuciones automovilísticas, aéreas e inenarrables corretizas ―claro, algunas con grandes explosiones y alardes de arte digital―, asistir a una función del 007 es toda una experiencia.

Las preciosas actrices que interpretan a las “chicas Bond” suelen terminar, en buen número, mistificadas; tan sólo recordad a Úrsula Andress como “Honey Ryder” en Dr. No (1962), a Daniela Bianchi como “Tatiana Romanova” en From Russia With Love (1963); más recientemente a Eva Green como “Vesper Lynd” en Casino Royale (2006) y a Mónica Belucci como “Lucia Sciarra” en Spectre (2015). Como dato curioso, también una mexicana, Stephanie Sigman, ha sido parte de esa deslumbrante colección, pues ella fue “Estrella” en la ya citada Spectre, que por supuesto en su primera parte fue filmada en la Ciudad de México. Esta vez toca a la fantástica, latinísima y muy de moda, Ana de Armas interpretar a “Paloma”, una agente de la CIA que corta la respiración, por letal y por supuesto por guapísima y seductora. Ya la queremos ver de “Marilyn” en la versión cinematográfica (de Netflix) de la celebrada novela de Joyce Carol Oates: la tan llevada y traída Blonde.

La  calidad y despliegue de una gran producción utilizados en las películas protagonizadas por el agente secreto Bond están siempre garantizadas para los amantes cautivos, y para los nuevos seguidores, de este género.

No obstante, 
entre tantos aciertos hay algo que sí le resta un poco de lucimiento al filme. A veces puede haber malas elecciones en el rubro del casting, también aunado a que hasta a los actores más talentosos se pueden equivocar a la hora de elegir un papel. 

Resulta que al torvo villano "Safin" (Rami Malek, oscareado por Bohemian Rhapsody de 2018) le falta mucha  personalidad y fuerza para semejante papel, tanta, que lo compensa con una sobreactuación que raya casi en lo ridículo. En vez de infundir temor lo que provoca es un ataque de risa. Irónicamente, y por el contrario, entender y proyectar el savoir faire (saber hacer/ expertise /“bordar”) al personaje es lo que sobra al doblemente oscareado Christoph Waltz como el malvado “Ernst Stavro” en cuya única secuencia aparece casi tan impactante y siniestro como lo fue Anthony Hopkins (también oscareado) cuando hizo de “Hannibal Lecter” en El silencio de los inocentes (Jonathan Demme, 1991). Finalmente, si no se pone uno muy exigente u ortodoxo, ese detalle no es nada del otro mundo. Cosas del cine.

Mejor aprovechen esta oportunidad y asistan a un complejo cinematográfico (están súper sanitizados) a disfrutar y a pasarla sensacional durante casi 3 horas tan intensas que realmente ni se sienten.

¡Corte y queda…!

MarcH de Malcriado

jueves, 9 de septiembre de 2021

LA VOZ HUMANA

LA VOZ HUMANA El exitoso cortometraje (sólo 30 minutos) de Almodóvar es un retrato del arma más peligrosa y letal de todas: las palabras.
© El Deseo/ Avalon/ Wanda Vision



LA VOZ HUMANA (España, 2020. Dir. Pedro Almodóvar). En la primera secuencia vemos a una movie-star (Tilda Swinton) comprando un hacha en la ferretería… Eso nos remite a peligro, ¿acaso estamos viendo a una psicópata? Porque nadie que vista y se vea así va a comprar una arma punzocortante de semejante tamaño, sabemos, no sé por qué, que lo que pretende no es destazar un pavo para hornearlo después en una elegante cena. Una vez en su departamento abre el clóset y saca un traje masculino, lo extiende sobre la cama y lo agarra a hachazos. El perro la observa asustado y ladra.


Corte a: La extraña mujer (la Swinton es una mujer de apariencia fantasmagórica, una especie de actriz del cine de culto, nada más vean Sólo los amantes sobreviven [Jim Jarmusch, 2013]) de repente abre dos frascos y se traga un puñado de pastillas con licor, ¿se quiere suicidar o es una consumada farmocodependiente…? En mitad de su profundo sopor suena el teléfono, a duras penas lo contesta y nos damos cuenta que su amante acepta y le reconfirma que la ha dejado hace 3 días, así, sin avisarle, sin despedirse. La fuerza de las palabras, sus reacciones, nos permiten saber que ella no podrá soportar el abandono.


En 1948 se estrenó la película L’Amore del realizador italiano Roberto Rossellini, sobre un texto de Jean Cocteau, La Voix Humaine ―obra de teatro a manera de monólogo puesta en escena allá por 1930―, que mostró la imposibilidad del amor a través de la voz de una mujer sin nombre (porque ella podríamos ser todos), que se siente abandonada y destrozada.


LA VOZ HUMANA Hay que subrayar que aparte de la de Swinton, la “actuación” de la mascota, un hermoso  border collie, es notabilísima.
© El Deseo/ Avalon/ Wanda Vision




La obra es la misma, pero la puesta en pantalla del director manchego es absolutamente almodovariana. Desde los créditos de inicio y el tema musical comenzamos nuestro descenso al abismo, donde sabemos que se va a desarrollar la trama. Es un verdadero acierto haber escogido a la inglesa Tilda Swinton para el protagónico y dejar que ella hablara en su propio idioma, aunque la verdad no necesita internacionalizarse más. Seguramente Pedro Almodóvar ha visto, por supuesto, el filme de Rossellini con Anna Magnani, una actriz que no necesita adjetivos. Pero su libre versión, su reinterpretación es una joya, desde el uso del color (como siempre), esta vez un profundo rojo tanto en el decorado como en el del vestuario de Balenciaga, esa dirección de actrices (su especialidad), el tono, el ritmo y las tomas, sobre todo en esa secuencia final con la cámara montada en una grúa que no les contaré…

En 2014 escribí y publiqué aquí mismo la reseña de El amor de Rossellini. Si gustan conéctense directamente en el siguiente link, para que no tengan que buscarla:

https://demalcriadotecuenta.blogspot.com/2014/06/de-santos-y-santones-sentones.html


Si pueden vean las 2 versiones, porque ambas son extraordinarias. Quiero terminar con este fascinante aforismo:

“Si no bajo al infierno, ¿quién lo hará…?”
Buda

¡Corte y queda…!

MarcH de Malcriado

miércoles, 1 de septiembre de 2021

PUEBLERINA

 

Pueblerina es considerada por muchos críticos como la mejor película del Indio Fernández. Tal vez no es la más famosa ni la más espectacular, pero debido a su tono delirante, el  suspenso, ritmo vertiginoso y montaje perfecto estamos absolutamente de acuerdo.
 © Producciones Reforma/ Televisa (actualmente)



PUEBLERINA (México, 1949, Dir. Emilio “Indio” Fernández).

La construcción de monstruos cinematográficos se hallaba en pleno auge; era la “Época de Oro del Cine Mexicano”. El vehículo eran los acercamientos de cámara a los sublimes rostros de los nuevos dioses de celuloide a 35 milímetros en blanco y negro, para ser adorados dentro del marco de un México forzadamente arquetípico y tan imposiblemente idílico e  inocente, que por supuesto estaba muy lejos de ser real. Esa concepción obviamente nunca existió. Semejante preciosidad sólo era generada por la mente de los geniales realizadores de la industria cinematográfica azteca, a semejanza de los calendarios de Jesús de la Helguera de la pareja erguida con los volcanes de fondo. El templo eran las salas de cine.

Si Garbo, Dietrich, Haworth, Cooper, Gable y Grant esparcían los sueños de Hollywood, su contraparte al sur, a 2,500 km de distancia, en la Ciudad de México, lo hacían otros histriones que  filmaban en locaciones diversas, pero sobre todo en los estudios San Ángel Inn, Churubusco, CLASA, Tepeyac y América. Esas estrellas eran: Andrea Palma, Elsa Aguirre, Dolores del Río, María Félix; Jorge Negrete, Pedro Armendáriz, David Silva, Pedro Infante y Arturo de Córdova, por nombrar únicamente a los más rutilantes y cuya presencia en pantalla era igual de espectacular y a veces mucho más. Los argumentos que se rodaban eran historias urbanas con personajes citadinos, mientras que las producciones de corte campirano trataban de afirmar y reafirmar la identidad de los mexicanos en pueblos y haciendas de ensueño donde las debilidades humanas y las pasiones alcanzaban el paroxismo al son de las canciones y los números musicales (muy estilizados) del folclor nacional. La industria cinematográfica no únicamente promocionaba a nuestras  estrellas de cine, sino también un modo de vida y toda una idiosincrasia. Una mexicanidad idealizada que el mundo veía asombrado.


COLUMBA DOMÍNGUEZ ES PALOMA EN PUEBLERINA Con su increíble rostro ella es la mujer idealizada a la "n" potencia. El Indio Fernández es el responsable de su apoteosis con una de las mejores 100 películas mexicanas de todos los tiempos.                    © Producciones Reforma/ Televisa (actualmente)


En ese marco se inserta la historia de Pueblerina, que es Paloma (Columba Domínguez), una joven de hermosura excepcional que vive como eremita porque ha sido víctima del cacique del pueblo, Julio González (Guillermo Cramer), que ha “manchado” su honra. Aurelio (Roberto Cañedo), después de purgar una injusta sentencia en la cárcel, regresa al pueblo para recuperar todo aquello de lo que cruelmente ha sido despojado: su libertad, el amor de su mancillada novia Paloma, su casa y sus tierras.


PUEBLERINA El amor a sus propias raíces, a la tierra y a la mujer de su vida hacen de Aurelio Rodríguez un héroe entrañable. Este melodrama es una película imprescindible de la "Época de Oro del Cine Mexicano". Columba Domínguez y Roberto Cañedo fueron lanzados a la fama internacional con esta producción.                      © Producciones Reforma/ Televisa (actualmente)



Este melodrama es de dimensiones operísticas, la tensión entre los personajes no cesa un solo segundo del metraje; y uno sabe de antemano, que la tragedia está a punto de desencadenarse en cualquier secuencia, para hacernos sufrir más.

La dignidad, la templanza, la honestidad y la belleza de los protagonistas se verán amenazadas por la envidia, la soberbia y el odio de los antagonistas hasta niveles casi insoportables. El juego ha comenzado y la moneda está en el aire. Las probabilidades de perderlo todo, o ganar, están a la par y a merced de un impredecible destino, que a lo largo de 106 minutos nos mantiene en absoluto vilo gracias a la perfecta dirección y edición de un argumento escrito por el propio “Indio” Fernández y adaptado por Mauricio Magdaleno. La fotografía es de Gabriel Figueroa, que para variar no sólo es espléndida sino preciosista.

Una obra maestra del cine que bien podríamos llamar de “angustia existencial”, porque a pesar de estar enmarcada en un hermoso fresco bucólico nos arroja sin piedad a la maldad mefistofélica de un par de clásicos caciques todopoderosos que hacen gala de su supremacía en un universo cerrado donde ellos, y solamente ellos ponen e imponen las reglas y la ley.

De gran esteticismo y una sencilla pero delirante profundidad Pueblerina es otra de las joyas más exquisitas del cine mexicano. Fue premiada con el Ariel a la mejor cinta de ese año. Los otros galardones los obtuvieron Emilio “Indio” Fernández y Mauricio Magdaleno por Mejor Guión Original, Antonio Díaz Conde por Mejor Música Original, Roberto Cañedo como Mejor Actor y Figueroa obviamente por Mejor Fotografía. No debemos perdérnosla, porque esta cinta es un homenaje total a la valentía y al sacrificio de 2 amantes antológicos del dorado imaginario nacional.

¡Corte y queda…!

MarcH de Malcriado

sábado, 21 de agosto de 2021

UN AMOR MEMORABLE / SUPERNOVA

 

UN AMOR MEMORABLE / Supernova. Es una película exquisita que cuenta una historia de amor entre 2 hombres muy hombres. © Cirko Film/ Studio Canal/ Bleeker Street



UN AMOR MEMORABLE / SUPERNOVA (Reino Unido, 2020, Dir. Harry Macqueen).

La impresionante cinta Amor (Michael Haneke, 2012) ―con los legendarios Emmanuelle Riva y Jean-Louis Trintignant―, muestra el fortísimo lazo de amor que une a la pareja eterna hasta la vejez, con todo lo que éso implica. Más recientemente, con El padre (Michael Haneke, 2020) también asistimos al deterioro mental de un septuagenario contada de forma magistral, con Óscares y todo. A pesar de que el tema de la pérdida de la memoria no es nada nuevo, es muy actual y popular, y casi nunca pasa inadvertido. Por allí hay otro filme que da cuenta de una brillante conferencista a quien le pasa lo mismo: Siempre Alice (Richard Glatzer, 2014). Además están: Iris (Richard Eyre, 2001), La dama de hierro (Phyllida Lloyd, 2014) y más de una docena. Esas 5 películas del mismo género son magníficas.

A pesar de lo tan manido del tema, Supernova es sobrecogedoramente emotiva, pero sin clichés, y por lo tanto corta la respiración. Es con mucho más brutal que las ya citadas. Primero, porque es una historia de amor entre 2 hombres, muy hombres, que han estado unidos durante décadas. Segundo: No se encuentra en ella ningún afán de ser tremendista, exhibicionista o panfletaria, ni es mucho menos emocionalmente chantajista. El objetivo es analizar y diseccionar, hasta donde es posible, el peligro inminente que acecha la existencia  de estos dos seres, que están hechos el uno para el otro, y  las terribles consecuencias una vez que los alcance. Con una narrativa muy al estilo de las “road movies”, la travesía es una analogía de su viaje juntos por la vida, pues vemos a los dos señores en unas tranquilas vacaciones en su furgoneta (motorhome). Mientras se detienen en parajes de ensueño se van develando algunos misterios y deseos secretos (uno de ellos tiene uno verdaderamente terrible e inconfesable), pero el principal es que uno de los personajes comienza a padecer los primeros síntomas del Alzheimer, ese mal que aqueja a muchos adultos mayores.


UN AMOR MEMORABLE / Supernova. Casi nunca la traducción o el título que escogen en castellano suelen ser atinados, y en algunas ocasiones tienden mucho a la cursilería. Traducir es "traicionar", pero en algunos casos se pasan.
© Cirko Film/ Studio Canal/ Bleeker Street


Fotografiada de forma espléndida en bosques y lagos de la campiña inglesa, la trama nos introduce poco a poco en el alma de cada uno de los personajes: Sam (Colin Firth) es un músico de conciertos y Tusker (Stanley Tucci) es escritor. Ambos han construido a lo largo de su vida una relación-fortaleza a prueba de todo. 

Tiene a su favor que se trata de una película muy emotiva y de una gran belleza. Porque es íntima y serena; el tono de pieza nunca se desvía ni un milímetro porque la soberbia dirección de Macqueen, quien también es el autor del argumento,   y la  portentosa actuación de dos súper astros, que son 2 muy reconocidos y sólidos actores, es perfecta. El final a primera vista pareciera que es abierto, pero para cerrarlo hay que saber "leer" la genial interpretación del monumental Firth en la última secuencia ―podremos ver en mayúscula una cátedra de actuación digna de muchos premios―. 

Una supernova es una estrella que estalla provocando el resplandor más grande del universo, pero sólo brilla así para morir. De tal manera, el título de este filme es una atinada y emotiva alegoría.  Un amor memorable / Supernova, es irónicamente una rutilante joya exhibida solamente en 2 salas de cine de la capital más cultural y trepidante de América, la CDMX, por supuesto. Mientras tanto, los "churros" de Hellywood (sic) acaparan de manera avasallante la taquilla. Así es y así ha sido siempre; sin embargo, me alegro de que las películas "memorables", las raras y delicadas o  las espectacularmente vulgares, las famosas, se encuentren casi siempre disponibles en la cartelera, pues escasas unas  y muy abundantes las otras, uno siempre es el que escoge qué quiere ver. Todo se vale, pero hay que subrayar que a pesar de que no es algo tan popular, la poesía siempre será la poesía… y éso mismo es esta película.

¡Corte y queda…!

MarcH de Malcriado